Desde El Scoglio

¡RESUCITANDO QUE ES GERUNDIO!

Escrito por maneteindilectionemea 11-04-2009 en General. Comentarios (2)

 

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Narra una hermosa metáfora que dos gemelos gestándose aún en el vientre materno se preguntaban el uno al otro si después de eso que estaban viviendo habría otra vida…

Hablar de la Pascua en medio de un mundo que no valora la vida sino como un bien material y hedonista se torna complicado. Ya nos lo dice el refresco de cola: “aprovecha la vida que es corta, que para ser feliz has nacido”. Un mensaje hermoso si no se nos presentara como una especie de “darwinismo social” o “carpe diem” frívolo y desangelado que excluye la presencia complicadora e implicadora de los demás, mis hermanos, si no es para que éstos me proporcionen bienestar y placer.

La Pascua no entiende de este tipo de vida –o más bien de muerte-. La Pascua sólo entiende de amar; pero amar desde la vida porque, tristemente, se puede amar desde la muerte… Cristo, nos amó con su vida y profusamente con su muerte en Cruz, pero no desde la muerte, por eso nos libró de la misma.

Amamos desde la muerte cuando ésta ya venció en nuestra vida. La idea de morir, la negación de la trascendencia, nos hace agachar la mirada que lanzamos a un bello horizonte sin fronteras y centrarla única y exclusivamente en el presente, el hacer y el tener, el “comer y beber que mañana viviremos” que decía socarronamente Pablo.

La negación de la trascendencia, negar ese "!he visto al Señor!" -porque realmente no lo hemos notado ni dejado evidenciarse en nuestra vida haciendo oídos sordos-, negar la trascendencia digo, negar que la vida es algo más que el día a día, nos puede hacer caer en un existencialismo vacío y alienante que, encima, nos atrapa casi sin darnos cuenta y que transforma a los demás, que son mis hermanos, en auténticos competidores u obstáculos para mi felicidad –como en las rebajas cuando se pelan por una pieza de ropa-.

Qué buen ejercicio el de aquel que se para en medio del día a día y piensa en lo adecuado o no de tanta tarea, estrés, trabajos, reuniones, funciones adquiridas, etc., para la causa del Reino. Qué buen ejercicio el que se acuerda de los lirios y de los gorriones pero, sobre todo, de que todo pasa, salvo el Amor.

Amamos desde la vida cuando nos sincronizamos con el que es la VIDA desde la fe sincera y en búsqueda, desde la oración abierta y necesitada, desde la alegría y frecuencia en la práctica sacramental siempre perfectible. Sólo así ésta misma vida se escapa de nuestras manos, de nuestro corazón, y se transforma en acción vivificante para los demás. ¿Es mi vida vivificante?.

Sólo siendo conscientes de que la muerte no tiene la última palabra, de que vivimos para Dios porque a Dios nos encaminamos, sabremos pasar por la vida “cantando y caminando” como decía N.P. Agustín, entregándonos mendigos al Amor que es Dios, para fundidos en Él, arder en amor para todos los demás.

Quien comienza a amar desde la vida, se siente impulsado a realizar la justicia y la paz, a escuchar y ser para los demás, a entregarse hasta el extremo, conscientes de que la vida que se ha transfigurado y hasta desfigurad si hiciera falta en el amor, no se acaba nunca sino que dándola es como se encuentra. Quien comienza a amar desde la vida ha comenzado a transitar por la Pascua, ha comenzado a resucitar aunque a fuerza de vivir y amar en mayúscula arrastre, como Cristo resucitado las arrastró, las heridas y llagas.

Heridas y llagas de un ir contracorriente no sólo en el mundo, sino en el propio mundo que somos cada uno de nosotros, para ser imagen y semejanza del que nos creó a fuerza de tesón, ganas, empeño, caídas y vueltas a levantar...

Este es mi deseo para la Pascua, que aprendamos cada día un poquito más y mejor a amar desde la vida, a amar desde el Amor, que el camino se hará más fácil por todos los trastos y apegos, resentimientos y estreses que veremos ya no hacen falta, entonces sí que correremos a lo fundamental “con o sin el refresco de marras” jejeje.

Así que, resucitando, que es gerundio… con la sonrisa puesta y alzando la mirada nuevamente a su horizonte. Él nos ayuda, que nosotros sólo somos colaboradores. Él es quien quitará la piedra de la entrada del sepulcro que podemos ser en ocasiones amando desde la muerte.

Porque “amor es vida, vida es alegría, quien nunca amó vivió sin ilusión”… ¡haznos Señor re-ilusionarnos con la vida!.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

ECCE HOMO

Escrito por maneteindilectionemea 31-03-2009 en General. Comentarios (0)
 

         Son muchos los momentos y episodios de la Pasión y Muerte de Jesús que vamos a recordar durante la Semana Santa. Todo ello, obviamente, enfocado hacia la Pascua, de la que ya hablaremos en otro momento.

Hoy, quisiera traer a colación uno de los momentos que a mí más me emocionan interiormente. Cuando Pilato está interrogando a Jesús le pregunta “¿Y qué es la verdad?” (Jn 18, 38). Una pregunta que pareciera quedar en el aire y sin respuesta.

Sin embargo, a renglón seguido, el mismo versículo nos muestra a un Pilato que sale ante el pueblo y se propone firmemente defender la inocencia de Jesús (Cf. Jn 18, 39; 19, 4. 6.), e, incluso, tras interrogarlo nuevamente ante la incomprensión del pueblo (Cf. Jn 19, 12).

¿Qué le ha ocurrido a Poncio Pilato?. ¿Qué su mujer le ha dicho que habiendo soñado con “ese justo” no debía hacerle nada? (Cf. Mt 27, 19). No, realmente a Poncio Pilato lo que le ha ocurrido es que ha reconocido la VERDAD de Jesús, un inicio de conversión personal que luego, por las crónicas, sabemos que no tuvo mucho más fruto.

Sin embargo, en el momento del juicio según Juan, y entendiendo que éste habla en un contexto histórico donde no hay que dejar en mal lugar a los romanos (no sea que nos comiencen a perseguir a los cristianos –como ocurrió más tarde-), Juan, digo, nos presenta a un Pilato que queda trastocado por Jesús.

Trastocado hasta el punto de querer salvarlo y, aún más, hasta el punto de reconocerlo Rey de los Judíos (si no no se entendería la manera de presentarlo así ante el pueblo, aún a sabiendas de que esto les molesta, cf. Jn 18, 39; 19, 14s).

Especialmente hay dos momentos en que Pilato se muestra apologeta y hasta manifestador de la Verdad de Cristo…

Cuando presenta a Jesús escarnecido al pueblo lo hace con el consabido “Ecce homo”, “ahí está el hombre” (Jn 19, 5), para más tarde presentarlo nuevamente como Rey (Jn 19, 14).

Pilato parece decirnos que cuanto más entrega y dedicación hacia los demás, cuando más amor y cercanía por el otro (sin esperar nada a cambio y abiertos a todos, aún también aquel que me hace daño), cuanto más amor, más humano se es… Jesús es presentado como el verdadero ser humano, porque no cabe mayor humanización que la suya, la de ser capaz de asumir la muerte por los demás. Nosotros, que nos cansamos a la primera de cambio en nuestra humanización, ante los reveses de la vida, de los otros a los que hay que amar, ante nuestras propias incoherencias, ojalá salgamos renovamos de esta Semana Santa para que también de nosotros se pueda decir “he ahí el hombre, la mujer”, porque hallamos alcanzado plenamente nuestra humanización, restaurado, que diría N.P. San Agustín, nuestra imagen y semejanza divinas perdidas.

Pero bueno, hay un momento más… cuando Pilato saca nuevamente a Jesús al tribunal, Jn 19, 13, se puede traducir (según el idioma original), como que a quién sentó en el tribunal fue al mismo Jesús y ahí, Pilato, nuevamente pareciera estar haciéndonos ver que el que realmente nos juzga es Cristo, nuestro Rey (Jn 19, 14).

Nos juzga su muerte inocente, su entrega desmedida y generosa. Y no, no estoy hablando de un Dios juez ni de un infierno llameante… estoy hablando de que, como solemos decir, “debería caérsenos la cara de vergüenza” en ocasiones ante la figura y ejemplo de Cristo ECCE HOMO y nuestras propias actitudes y acciones cotidianas…

Pero precisamente por esto se entregó, para salvarnos, así que debemos seguir adelante, siempre adelante, configurándonos con el transfigurado, pero también con el desfigurado que recordaremos esta Semana Santa… y si la muerte no nos coge vencedores, al menos que nos pille luchando, parafraseando a N.P. San Agustín.

¡Cuánta razón tenía Caifás aún sin saberlo con aquello de “conviene que muera un hombre por todos!. (Cf. Jn 11, 50).

GRACIAS SEÑOR

¡PROVECHOSA CUARESMA!

Escrito por maneteindilectionemea 25-02-2009 en General. Comentarios (0)

 

            Hermoso el mensaje que Benedicto XVI nos ha ofrecido con motivo de la Cuaresma y, además, poniéndonos el fiel ejemplo de N. P. San Agustín.

            Vivamos esta Cuaresma no como quien se prepara todos los años para la Pascua, sino como el que realmente vive con intensidad un proceso de puesta a punto de lo que personalmente somos, anhelamos, soñamos, compartimos para habitar en la Pascua ya presente y gozosa que nos consiguió Cristo.

Vivamos esta Cuaresma desde la oración, pero una oración que sea verdadero diálogo con el Amigo, con el ausente-presente, con el totalmente Otro y totalmente cercano. Que nuestra oración no sea rutina, mero hábito, que realmente lo sintamos y contemplemos con nosotros en nuestros momentos de contemplación. Que la acción de gracias no sea olvidada frente a las oración de petición y que, entre éstas, sea más de intercesión que propia… porque ya sabe Él lo que nos conviene antes de que abramos la boca.

Vivamos la Cuaresma desde la limosna, pero no desde la limosna que es dar dinero sin implicarse ni complicarse. Vivamos la limosna de lo que tenemos, pero también de lo que somos, entreguémonos al 100%; nuestro tiempo, nuestro compromiso, lo poquito que tenemos y podemos ofrecer le falta como imprescindible seguramente a mucha gente, también lo poquito que somos, y no porque seamos imprescindibles, sino porque somos parte de Cristo que sigue queriendo hacerse presencia también por medio de nosotros.

Vivamos la Cuaresma desde el ayuno, abandonando para siempre aquellas actitudes, cosas, situaciones que no son de Dios y que para nada aprovechan. Vivamos la entrega y el sacrificio en pro de una solidaridad verdaderamente anclada en la justicia y la paz. Vivamos el ayuno de nosotros mismos para dejar lugar a Dios, como decía San Agustín, “Dios no encuentra lugar en nosotros porque estamos llenos de amor propio”.

Pues eso, ojalá esta Cuaresma nos sirva para hacerle hueco, purificar, cortar, desechar lo que no es de Dios y dejarle un corazón en el que haga su morada y, así, lo hagamos presencia amorosa para el mundo.

VIVIR LA VIDA CANTANDO Y CAMINANDO

Escrito por maneteindilectionemea 22-02-2009 en General. Comentarios (1)

 

 

FRATERNIDAD SEGLAR AGUSTINO-RECOLETA

 

Renovamos la invitación desde este blog para todos/as aquellos/as que deseen conocer un camino de seguimiento de Cristo en la Iglesia auspiciado por San Agustín y que, quién sabe... ¡quizás sea el suyo!

 

Vocación cristiana

Todos los cristianos están llamados a vivir como hijos de Dios en la comunión de la Iglesia. Por la acción del Espíritu Santo, cada uno según sus dones y funciones, está llamado a avanzar con decisión por el camino de la fe viva, que suscita esperanza y se traduce en obras de amor. También los laicos están llamados a vivir su propia vocación y a colaborar para que el divino designio de salvación alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos y en todas las partes de  la tierra.

 

Caminar juntos

Los fieles laicos están llamados a vivir unidos en Cristo y a que la caridad llene toda su existencia. Su asociación, que siempre ha representado una línea en cierto modo constante en la historia de la Iglesia, actualmente experimenta un singular impulso. Se puede incluso hablar de una nueva época en que la vocación y asociación de los fieles laicos constituye una primavera del Espíritu (cf. CFL 29; Cat. 1939; NMI 46).

 

En la comunión de la Iglesia

Estamos asistiendo a un auténtico florecer de las fraternidades (órdenes terceras) y al nacimiento de nuevas asociaciones y movimientos laicales. Los carismas de los fundadores de órdenes y congregaciones religiosas están abiertos a la comunión y a la participación de todos los miembros del pueblo de Dios. Algunos seglares, movidos por el Espíritu, desean vivir su propia vocación participando en la espiritualidad y misión de los institutos religiosos y formar parte de la misma familia espiritual (cf. CIC c. 303; CC 31).

 

Familia agustino-recoleta

La Familia Agustino-recoleta se inspira en san Agustín y en el espíritu propio de la recolección para vivir la caridad y buscar aquello que más pueda encender a sus miembros en el amor a Dios y a los hermanos (cf. FV 1). Esta familia está constituida por la comunión fraterna de la Orden de Agustinos Recoletos, los monasterios de monjas agustinas recoletas de clausura, las congregaciones de hermanas agustinas recoletas que se entregan al apostolado en la vida consagrada y las asociaciones de fieles que desde su condición de seglares se sienten llamados a vivir su vida cristiana según el espíritu de la Orden (cf. Const. 112-114).

 

¿Qué es la Fraternidad seglar agustino-recoleta?

Es una asociación que, en continuidad histórica con la orden tercera agustino-recoleta, acoge a los cristianos seglares que, impulsados por el Espíritu Santo a avanzar por el camino de la caridad, se comprometen a vivir del modo que les es propio el evangelio a la luz de la experiencia, la espiritualidad y la misión de la Orden de Agustinos Recoletos (cf. RV 4).

Esta vocación de seglares agustinos recoletos les lleva a buscar y a anunciar a Dios y su Reino, según el carisma de la Orden, y a esforzarse por hacer una realidad la unión de almas y corazones en Dios, descrita por san Agustín en sus obras y vivida por él y por tantos hombres y mujeres que en la historia de la Orden se han distinguido por su santidad (cf. RV 9).

La Fraternidad seglar tiene como referencia la Regla de Vida aprobada por la autoridad de la Iglesia, se organiza según sus propios estatutos generales y está bajo la dirección de la Orden (cf. CIC c. 303). Trascurrido el tiempo de formación para discernir su vocación, los laicos que se sienten llamados a formar parte de la fraternidad, se comprometen a vivir su vida cristiana desde su vocación seglar y a crecer en la caridad gustando de la eterna novedad que fluye el Evangelio y del carisma de la Orden. El prior general en toda la Orden y los priores provinciales en sus provincias, así como los priores locales, con licencia de aquéllos, pueden erigir la fraternidad seglar (Const. 114 ).

 

Algunos rasgos de la espiritualidad agustino-recoleta

_ Unión en Cristo por la acción del Espíritu Santo

_ Prioridad y dinamismo del amor

_ Lectura de la Sagrada Escritura, vida sacramental y oración

_ Actitud de interiorización y conversión

_ Referencia a las enseñanzas de San Agustín y al carisma e historia de la Orden

_ Humildad, sentido de gratuidad y austeridad de vida

_ Devoción filial a María, Madre de la Consolación

_ Comunión con la Iglesia y compromiso en la misión evangelizadora

_ Santificación desde la vida de familia, el trabajo y las actividades sociales

_ Fomentar la paz, la justicia, la convivencia y la solidaridad

_ Vida fraterna de los hermanos y hermanas del grupo

_ Amistad, confianza, fidelidad, sinceridad y mutua comprensión

_ Testimonio de los santos de la Orden.

 

Qué se hace

_ Dar sentido a la vida cotidiana desde la fe y el amor

_ Oración personal y litúrgica

_ Seguir un proceso de vida espiritual y formación permanente

_ Vivir con alegría la vida familiar

_ Participar en reuniones (oración, formación, vida fraterna, misión)

_ Celebrar las fiestas de la Orden y retiros espirituales

_ Tener asistencia espiritual y relación fraterna con la comunidad religiosa

_ Colaborar, según las propias posibilidades, en las actividades apostólicas y sociales de la Orden.

 

Santa Magdalena de Nagasaki (1611-1634)

Joven terciaria japonesa que colaboró con los misioneros Francisco de Jesús y Vicente de san Antonio en la evangelización de Nagasaki. Al ser martirizados los misioneros, ella animaba a los cristianos de Nagasaki, entonces perseguidos, a permanecer fieles en la fe. Los jueces no lograron convencer a Magdalena de que dejara de ser cristiana y fue sometida a dolorosas torturas. Magdalena invocaba durante el suplicio a Jesús y María y cantaba himnos al Señor. Su martirio causó grande impresión en Nagasaki y muchos se encomendaban a su intercesión. Fue canonizada por Juan Pablo II el 18 de octubre de 1987. La fraternidad seglar la venera como patrona.

IN MEMORIAM, POR ELUANA

Escrito por maneteindilectionemea 12-02-2009 en General. Comentarios (0)

Al final, su vida se apagó porque no le dieron de beber... Y es que habían considerado que eran ya muchos años dándole de beber y comer...

¡Tengo sed! gritó Jesús desde la Cruz y le dieron vinagre...

¡Tengo sed! ¡y qué sed que tengo! gritaría Eluana... ¡pero claro, como no hablaba ni aparentemente sentía nada...!.

No hablaba, ni sentía (supuestamente), sin embargo sí que muchos la han estado escuchando decir y sentir "¡déjemne ir ya, aceleren mi muerte, asesínenme!", su supuesta, y nunca mejor dicho lo de supuesto (por los demás), testamento vital.

Me pregunto hasta dónde seremos capaces de llegar en esto de la eutanasia. En el caso de Eluana, no sé si los que han acudido a la teoría supuesta en moral de que ante estos casos tan punzantes, habría que observar si las medidas que mantienen vivo al paciente son "ordinarias" o "extraordinarias", no lo sé digo, si están equivocados queriendo disimular lo que, en el fondo, no es más que un agotamiento de los familiares ante una situación y, según la autopsia, una muerte por sed.

Y sí, ya sé que "sed" es un concepto que sólo las personas conscientes podemos decir y hasta sentir, si me apuran; pero Eluana también tuvo sed, aunque ahora eufemísticamente nos acojamos al sinónimo "deshidratación".

No lo sé, me pongo en el lugar de tantos enfermos así que realmente querrían dejarse morir para descansar, en el lugar de tantos familiares que no pueden más, pero antes que nada, incluso frente a mí mismo, tengo que ponerme en el lugar que Jesús me enseñó con su vida y también su pasión y muerte... en el de la VIDA como regalo y don de Dios... y ante la eutanasia sólo sé que es cerrar la puerta a la esperanza y, quién sabe, quizás justo en las narices, porque si en la vida y en la muerte somos del Señor, ante un caso tan extremo como el de Eluana y tantos otros, el Señor también sabrá.

Y a todos, familiares y propiamente enfermos en estas condiciones, decirles que reducir la vida a la movilidad y las demás capacidades, es minusvalorar lo más importante que somos, capacidad de sentir y, cómo no, capacitados para hacer sentir.

Hasta Eluana, en su cama, ha hecho sentir a muchos compasión, cercanía, ganas de implicarse por ella... ¡acaso esto no es estar llena de vida también!.

No lo sé, no quisiera verme en la tesitura del padre que ahora descasará porque ya no tiene que estar pendiente de su hija (y porque, según él, su hija ya descansa puesto que en el hospital sólo sufría -¿pero sentía al final?- nótese la ironía.

No quisiera verme en su tesitura digo, porque al final todo fue negarle un vaso de agua a su hija... ¡a su propia hija!...

¡Tengo sed!... o no, perdón... ¡estoy deshidratada!...