¡RESUCITANDO QUE ES GERUNDIO!

 

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Narra una hermosa metáfora que dos gemelos gestándose aún en el vientre materno se preguntaban el uno al otro si después de eso que estaban viviendo habría otra vida…

Hablar de la Pascua en medio de un mundo que no valora la vida sino como un bien material y hedonista se torna complicado. Ya nos lo dice el refresco de cola: “aprovecha la vida que es corta, que para ser feliz has nacido”. Un mensaje hermoso si no se nos presentara como una especie de “darwinismo social” o “carpe diem” frívolo y desangelado que excluye la presencia complicadora e implicadora de los demás, mis hermanos, si no es para que éstos me proporcionen bienestar y placer.

La Pascua no entiende de este tipo de vida –o más bien de muerte-. La Pascua sólo entiende de amar; pero amar desde la vida porque, tristemente, se puede amar desde la muerte… Cristo, nos amó con su vida y profusamente con su muerte en Cruz, pero no desde la muerte, por eso nos libró de la misma.

Amamos desde la muerte cuando ésta ya venció en nuestra vida. La idea de morir, la negación de la trascendencia, nos hace agachar la mirada que lanzamos a un bello horizonte sin fronteras y centrarla única y exclusivamente en el presente, el hacer y el tener, el “comer y beber que mañana viviremos” que decía socarronamente Pablo.

La negación de la trascendencia, negar ese "!he visto al Señor!" -porque realmente no lo hemos notado ni dejado evidenciarse en nuestra vida haciendo oídos sordos-, negar la trascendencia digo, negar que la vida es algo más que el día a día, nos puede hacer caer en un existencialismo vacío y alienante que, encima, nos atrapa casi sin darnos cuenta y que transforma a los demás, que son mis hermanos, en auténticos competidores u obstáculos para mi felicidad –como en las rebajas cuando se pelan por una pieza de ropa-.

Qué buen ejercicio el de aquel que se para en medio del día a día y piensa en lo adecuado o no de tanta tarea, estrés, trabajos, reuniones, funciones adquiridas, etc., para la causa del Reino. Qué buen ejercicio el que se acuerda de los lirios y de los gorriones pero, sobre todo, de que todo pasa, salvo el Amor.

Amamos desde la vida cuando nos sincronizamos con el que es la VIDA desde la fe sincera y en búsqueda, desde la oración abierta y necesitada, desde la alegría y frecuencia en la práctica sacramental siempre perfectible. Sólo así ésta misma vida se escapa de nuestras manos, de nuestro corazón, y se transforma en acción vivificante para los demás. ¿Es mi vida vivificante?.

Sólo siendo conscientes de que la muerte no tiene la última palabra, de que vivimos para Dios porque a Dios nos encaminamos, sabremos pasar por la vida “cantando y caminando” como decía N.P. Agustín, entregándonos mendigos al Amor que es Dios, para fundidos en Él, arder en amor para todos los demás.

Quien comienza a amar desde la vida, se siente impulsado a realizar la justicia y la paz, a escuchar y ser para los demás, a entregarse hasta el extremo, conscientes de que la vida que se ha transfigurado y hasta desfigurad si hiciera falta en el amor, no se acaba nunca sino que dándola es como se encuentra. Quien comienza a amar desde la vida ha comenzado a transitar por la Pascua, ha comenzado a resucitar aunque a fuerza de vivir y amar en mayúscula arrastre, como Cristo resucitado las arrastró, las heridas y llagas.

Heridas y llagas de un ir contracorriente no sólo en el mundo, sino en el propio mundo que somos cada uno de nosotros, para ser imagen y semejanza del que nos creó a fuerza de tesón, ganas, empeño, caídas y vueltas a levantar...

Este es mi deseo para la Pascua, que aprendamos cada día un poquito más y mejor a amar desde la vida, a amar desde el Amor, que el camino se hará más fácil por todos los trastos y apegos, resentimientos y estreses que veremos ya no hacen falta, entonces sí que correremos a lo fundamental “con o sin el refresco de marras” jejeje.

Así que, resucitando, que es gerundio… con la sonrisa puesta y alzando la mirada nuevamente a su horizonte. Él nos ayuda, que nosotros sólo somos colaboradores. Él es quien quitará la piedra de la entrada del sepulcro que podemos ser en ocasiones amando desde la muerte.

Porque “amor es vida, vida es alegría, quien nunca amó vivió sin ilusión”… ¡haznos Señor re-ilusionarnos con la vida!.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

ECCE HOMO

 

         Son muchos los momentos y episodios de la Pasión y Muerte de Jesús que vamos a recordar durante la Semana Santa. Todo ello, obviamente, enfocado hacia la Pascua, de la que ya hablaremos en otro momento.

Hoy, quisiera traer a colación uno de los momentos que a mí más me emocionan interiormente. Cuando Pilato está interrogando a Jesús le pregunta “¿Y qué es la verdad?” (Jn 18, 38). Una pregunta que pareciera quedar en el aire y sin respuesta.

Sin embargo, a renglón seguido, el mismo versículo nos muestra a un Pilato que sale ante el pueblo y se propone firmemente defender la inocencia de Jesús (Cf. Jn 18, 39; 19, 4. 6.), e, incluso, tras interrogarlo nuevamente ante la incomprensión del pueblo (Cf. Jn 19, 12).

¿Qué le ha ocurrido a Poncio Pilato?. ¿Qué su mujer le ha dicho que habiendo soñado con “ese justo” no debía hacerle nada? (Cf. Mt 27, 19). No, realmente a Poncio Pilato lo que le ha ocurrido es que ha reconocido la VERDAD de Jesús, un inicio de conversión personal que luego, por las crónicas, sabemos que no tuvo mucho más fruto.

Sin embargo, en el momento del juicio según Juan, y entendiendo que éste habla en un contexto histórico donde no hay que dejar en mal lugar a los romanos (no sea que nos comiencen a perseguir a los cristianos –como ocurrió más tarde-), Juan, digo, nos presenta a un Pilato que queda trastocado por Jesús.

Trastocado hasta el punto de querer salvarlo y, aún más, hasta el punto de reconocerlo Rey de los Judíos (si no no se entendería la manera de presentarlo así ante el pueblo, aún a sabiendas de que esto les molesta, cf. Jn 18, 39; 19, 14s).

Especialmente hay dos momentos en que Pilato se muestra apologeta y hasta manifestador de la Verdad de Cristo…

Cuando presenta a Jesús escarnecido al pueblo lo hace con el consabido “Ecce homo”, “ahí está el hombre” (Jn 19, 5), para más tarde presentarlo nuevamente como Rey (Jn 19, 14).

Pilato parece decirnos que cuanto más entrega y dedicación hacia los demás, cuando más amor y cercanía por el otro (sin esperar nada a cambio y abiertos a todos, aún también aquel que me hace daño), cuanto más amor, más humano se es… Jesús es presentado como el verdadero ser humano, porque no cabe mayor humanización que la suya, la de ser capaz de asumir la muerte por los demás. Nosotros, que nos cansamos a la primera de cambio en nuestra humanización, ante los reveses de la vida, de los otros a los que hay que amar, ante nuestras propias incoherencias, ojalá salgamos renovamos de esta Semana Santa para que también de nosotros se pueda decir “he ahí el hombre, la mujer”, porque hallamos alcanzado plenamente nuestra humanización, restaurado, que diría N.P. San Agustín, nuestra imagen y semejanza divinas perdidas.

Pero bueno, hay un momento más… cuando Pilato saca nuevamente a Jesús al tribunal, Jn 19, 13, se puede traducir (según el idioma original), como que a quién sentó en el tribunal fue al mismo Jesús y ahí, Pilato, nuevamente pareciera estar haciéndonos ver que el que realmente nos juzga es Cristo, nuestro Rey (Jn 19, 14).

Nos juzga su muerte inocente, su entrega desmedida y generosa. Y no, no estoy hablando de un Dios juez ni de un infierno llameante… estoy hablando de que, como solemos decir, “debería caérsenos la cara de vergüenza” en ocasiones ante la figura y ejemplo de Cristo ECCE HOMO y nuestras propias actitudes y acciones cotidianas…

Pero precisamente por esto se entregó, para salvarnos, así que debemos seguir adelante, siempre adelante, configurándonos con el transfigurado, pero también con el desfigurado que recordaremos esta Semana Santa… y si la muerte no nos coge vencedores, al menos que nos pille luchando, parafraseando a N.P. San Agustín.

¡Cuánta razón tenía Caifás aún sin saberlo con aquello de “conviene que muera un hombre por todos!. (Cf. Jn 11, 50).

GRACIAS SEÑOR

¡PROVECHOSA CUARESMA!

 

            Hermoso el mensaje que Benedicto XVI nos ha ofrecido con motivo de la Cuaresma y, además, poniéndonos el fiel ejemplo de N. P. San Agustín.

            Vivamos esta Cuaresma no como quien se prepara todos los años para la Pascua, sino como el que realmente vive con intensidad un proceso de puesta a punto de lo que personalmente somos, anhelamos, soñamos, compartimos para habitar en la Pascua ya presente y gozosa que nos consiguió Cristo.

Vivamos esta Cuaresma desde la oración, pero una oración que sea verdadero diálogo con el Amigo, con el ausente-presente, con el totalmente Otro y totalmente cercano. Que nuestra oración no sea rutina, mero hábito, que realmente lo sintamos y contemplemos con nosotros en nuestros momentos de contemplación. Que la acción de gracias no sea olvidada frente a las oración de petición y que, entre éstas, sea más de intercesión que propia… porque ya sabe Él lo que nos conviene antes de que abramos la boca.

Vivamos la Cuaresma desde la limosna, pero no desde la limosna que es dar dinero sin implicarse ni complicarse. Vivamos la limosna de lo que tenemos, pero también de lo que somos, entreguémonos al 100%; nuestro tiempo, nuestro compromiso, lo poquito que tenemos y podemos ofrecer le falta como imprescindible seguramente a mucha gente, también lo poquito que somos, y no porque seamos imprescindibles, sino porque somos parte de Cristo que sigue queriendo hacerse presencia también por medio de nosotros.

Vivamos la Cuaresma desde el ayuno, abandonando para siempre aquellas actitudes, cosas, situaciones que no son de Dios y que para nada aprovechan. Vivamos la entrega y el sacrificio en pro de una solidaridad verdaderamente anclada en la justicia y la paz. Vivamos el ayuno de nosotros mismos para dejar lugar a Dios, como decía San Agustín, “Dios no encuentra lugar en nosotros porque estamos llenos de amor propio”.

Pues eso, ojalá esta Cuaresma nos sirva para hacerle hueco, purificar, cortar, desechar lo que no es de Dios y dejarle un corazón en el que haga su morada y, así, lo hagamos presencia amorosa para el mundo.

VIVIR LA VIDA CANTANDO Y CAMINANDO

 

 

FRATERNIDAD SEGLAR AGUSTINO-RECOLETA

 

Renovamos la invitación desde este blog para todos/as aquellos/as que deseen conocer un camino de seguimiento de Cristo en la Iglesia auspiciado por San Agustín y que, quién sabe... ¡quizás sea el suyo!

 

Vocación cristiana

Todos los cristianos están llamados a vivir como hijos de Dios en la comunión de la Iglesia. Por la acción del Espíritu Santo, cada uno según sus dones y funciones, está llamado a avanzar con decisión por el camino de la fe viva, que suscita esperanza y se traduce en obras de amor. También los laicos están llamados a vivir su propia vocación y a colaborar para que el divino designio de salvación alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos y en todas las partes de  la tierra.

 

Caminar juntos

Los fieles laicos están llamados a vivir unidos en Cristo y a que la caridad llene toda su existencia. Su asociación, que siempre ha representado una línea en cierto modo constante en la historia de la Iglesia, actualmente experimenta un singular impulso. Se puede incluso hablar de una nueva época en que la vocación y asociación de los fieles laicos constituye una primavera del Espíritu (cf. CFL 29; Cat. 1939; NMI 46).

 

En la comunión de la Iglesia

Estamos asistiendo a un auténtico florecer de las fraternidades (órdenes terceras) y al nacimiento de nuevas asociaciones y movimientos laicales. Los carismas de los fundadores de órdenes y congregaciones religiosas están abiertos a la comunión y a la participación de todos los miembros del pueblo de Dios. Algunos seglares, movidos por el Espíritu, desean vivir su propia vocación participando en la espiritualidad y misión de los institutos religiosos y formar parte de la misma familia espiritual (cf. CIC c. 303; CC 31).

 

Familia agustino-recoleta

La Familia Agustino-recoleta se inspira en san Agustín y en el espíritu propio de la recolección para vivir la caridad y buscar aquello que más pueda encender a sus miembros en el amor a Dios y a los hermanos (cf. FV 1). Esta familia está constituida por la comunión fraterna de la Orden de Agustinos Recoletos, los monasterios de monjas agustinas recoletas de clausura, las congregaciones de hermanas agustinas recoletas que se entregan al apostolado en la vida consagrada y las asociaciones de fieles que desde su condición de seglares se sienten llamados a vivir su vida cristiana según el espíritu de la Orden (cf. Const. 112-114).

 

¿Qué es la Fraternidad seglar agustino-recoleta?

Es una asociación que, en continuidad histórica con la orden tercera agustino-recoleta, acoge a los cristianos seglares que, impulsados por el Espíritu Santo a avanzar por el camino de la caridad, se comprometen a vivir del modo que les es propio el evangelio a la luz de la experiencia, la espiritualidad y la misión de la Orden de Agustinos Recoletos (cf. RV 4).

Esta vocación de seglares agustinos recoletos les lleva a buscar y a anunciar a Dios y su Reino, según el carisma de la Orden, y a esforzarse por hacer una realidad la unión de almas y corazones en Dios, descrita por san Agustín en sus obras y vivida por él y por tantos hombres y mujeres que en la historia de la Orden se han distinguido por su santidad (cf. RV 9).

La Fraternidad seglar tiene como referencia la Regla de Vida aprobada por la autoridad de la Iglesia, se organiza según sus propios estatutos generales y está bajo la dirección de la Orden (cf. CIC c. 303). Trascurrido el tiempo de formación para discernir su vocación, los laicos que se sienten llamados a formar parte de la fraternidad, se comprometen a vivir su vida cristiana desde su vocación seglar y a crecer en la caridad gustando de la eterna novedad que fluye el Evangelio y del carisma de la Orden. El prior general en toda la Orden y los priores provinciales en sus provincias, así como los priores locales, con licencia de aquéllos, pueden erigir la fraternidad seglar (Const. 114 ).

 

Algunos rasgos de la espiritualidad agustino-recoleta

_ Unión en Cristo por la acción del Espíritu Santo

_ Prioridad y dinamismo del amor

_ Lectura de la Sagrada Escritura, vida sacramental y oración

_ Actitud de interiorización y conversión

_ Referencia a las enseñanzas de San Agustín y al carisma e historia de la Orden

_ Humildad, sentido de gratuidad y austeridad de vida

_ Devoción filial a María, Madre de la Consolación

_ Comunión con la Iglesia y compromiso en la misión evangelizadora

_ Santificación desde la vida de familia, el trabajo y las actividades sociales

_ Fomentar la paz, la justicia, la convivencia y la solidaridad

_ Vida fraterna de los hermanos y hermanas del grupo

_ Amistad, confianza, fidelidad, sinceridad y mutua comprensión

_ Testimonio de los santos de la Orden.

 

Qué se hace

_ Dar sentido a la vida cotidiana desde la fe y el amor

_ Oración personal y litúrgica

_ Seguir un proceso de vida espiritual y formación permanente

_ Vivir con alegría la vida familiar

_ Participar en reuniones (oración, formación, vida fraterna, misión)

_ Celebrar las fiestas de la Orden y retiros espirituales

_ Tener asistencia espiritual y relación fraterna con la comunidad religiosa

_ Colaborar, según las propias posibilidades, en las actividades apostólicas y sociales de la Orden.

 

Santa Magdalena de Nagasaki (1611-1634)

Joven terciaria japonesa que colaboró con los misioneros Francisco de Jesús y Vicente de san Antonio en la evangelización de Nagasaki. Al ser martirizados los misioneros, ella animaba a los cristianos de Nagasaki, entonces perseguidos, a permanecer fieles en la fe. Los jueces no lograron convencer a Magdalena de que dejara de ser cristiana y fue sometida a dolorosas torturas. Magdalena invocaba durante el suplicio a Jesús y María y cantaba himnos al Señor. Su martirio causó grande impresión en Nagasaki y muchos se encomendaban a su intercesión. Fue canonizada por Juan Pablo II el 18 de octubre de 1987. La fraternidad seglar la venera como patrona.

IN MEMORIAM, POR ELUANA

Al final, su vida se apagó porque no le dieron de beber... Y es que habían considerado que eran ya muchos años dándole de beber y comer...

¡Tengo sed! gritó Jesús desde la Cruz y le dieron vinagre...

¡Tengo sed! ¡y qué sed que tengo! gritaría Eluana... ¡pero claro, como no hablaba ni aparentemente sentía nada...!.

No hablaba, ni sentía (supuestamente), sin embargo sí que muchos la han estado escuchando decir y sentir "¡déjemne ir ya, aceleren mi muerte, asesínenme!", su supuesta, y nunca mejor dicho lo de supuesto (por los demás), testamento vital.

Me pregunto hasta dónde seremos capaces de llegar en esto de la eutanasia. En el caso de Eluana, no sé si los que han acudido a la teoría supuesta en moral de que ante estos casos tan punzantes, habría que observar si las medidas que mantienen vivo al paciente son "ordinarias" o "extraordinarias", no lo sé digo, si están equivocados queriendo disimular lo que, en el fondo, no es más que un agotamiento de los familiares ante una situación y, según la autopsia, una muerte por sed.

Y sí, ya sé que "sed" es un concepto que sólo las personas conscientes podemos decir y hasta sentir, si me apuran; pero Eluana también tuvo sed, aunque ahora eufemísticamente nos acojamos al sinónimo "deshidratación".

No lo sé, me pongo en el lugar de tantos enfermos así que realmente querrían dejarse morir para descansar, en el lugar de tantos familiares que no pueden más, pero antes que nada, incluso frente a mí mismo, tengo que ponerme en el lugar que Jesús me enseñó con su vida y también su pasión y muerte... en el de la VIDA como regalo y don de Dios... y ante la eutanasia sólo sé que es cerrar la puerta a la esperanza y, quién sabe, quizás justo en las narices, porque si en la vida y en la muerte somos del Señor, ante un caso tan extremo como el de Eluana y tantos otros, el Señor también sabrá.

Y a todos, familiares y propiamente enfermos en estas condiciones, decirles que reducir la vida a la movilidad y las demás capacidades, es minusvalorar lo más importante que somos, capacidad de sentir y, cómo no, capacitados para hacer sentir.

Hasta Eluana, en su cama, ha hecho sentir a muchos compasión, cercanía, ganas de implicarse por ella... ¡acaso esto no es estar llena de vida también!.

No lo sé, no quisiera verme en la tesitura del padre que ahora descasará porque ya no tiene que estar pendiente de su hija (y porque, según él, su hija ya descansa puesto que en el hospital sólo sufría -¿pero sentía al final?- nótese la ironía.

No quisiera verme en su tesitura digo, porque al final todo fue negarle un vaso de agua a su hija... ¡a su propia hija!...

¡Tengo sed!... o no, perdón... ¡estoy deshidratada!...

¿QUIÉN SABE? ¿A LO MEJOR ES LO TUYO?

 

 

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LOS VALORES NO SON DEMOCRÁTICOS

Parece ser que la cuesta de enero también ha afectado al blog en cuanto a la publicación de artículos pero no a la actividad secreta y hermosa que éste se trae entre manos. Seguimos trabajando en la conformación de una fraternidad seglar agustino recoleta en esta isla de Gran Canaria y, cómo no, elevando nuestra pobre oración, entre otros, por todos aquellos que han expresado sus intenciones en estas páginas.

El 2009 ya ha llegado y todo hace pensar que será un año crítico para muchos hogares que se están viendo sin entrada de recursos para llegar a fin de mes, continuar adelante… por lo pronto, desde el gobierno, lo único que se ha hecho es desviar la atención con el debate del genocidio del aborto, la Educación para la Ciudadanía, porque realmente la única reunión que he visto ha sido con los banqueros (los únicos que no van a notar la crisis en sus hogares), y los sindicatos no parecen recordar que tienen que defender no sus propios intereses de estómagos agradecidos sino a los trabajadores que representan. Pero bueno… como siempre, me quedo con mi viga en mi ojo y dejo de mirar la paja del ajeno.

Sólo quería advertir hoy la importancia de los valores. Con horror he visto a nuestro presidente del gobierno aplaudir la respetable decisión de los jueces sobre la Educación para la Ciudadanía con un pretexto totalmente deplorable. “¡Señores, unos valores que son democráticos!” vociferaba en el mitin de la precampaña gallega hoy.

Y bueno… es que los valores no son ni lo podrán ser nunca democráticos. Porque esto quiere decir que lo valorable estará en función de una mayoría de opiniones. Y así, por ejemplo, el valor de dignidad de una persona estaría en manos de lo que democráticamente decida la mayoría. ¿Por qué está mal entonces el trato que le dan a la mujer en algunas culturas?. No se supone que el valor es democrático, pues el gobierno de esos países así ha sido elegido.

¿En qué nos basaríamos pues, señor presidente, para decir a EEUU que la pena de muerte está mal?. Es que no es una ley democrática. Y por qué tienen que aceptar como valores los declarados Derechos Humanos todos los países si la mayoría no entraron ni siquiera en su negociación?. Y si hay una mayoría de países que no los aceptan ¿es que su reflexión y su democracia es menor que la nuestra?. Ahí voy… ¿es que un valor se puede negociar?.

Esto es lo que pasa con la reflexión ética y el comportamiento moral cuando queremos desvincularlo de su origen universal e intocable que los creyentes llamamos Dios. Yo soy digno como persona porque lo soy, no porque democráticamente se decida o no. Y este derecho se me tiene que respetar no porque se decida democráticamente (así por años se decidía el racismo y la segregación desde la política en países como EEUU o Sudáfrica), sino porque tiene una consistencia en sí misma. Ya lo intuía Kant cuando desde su reflexión Ética terminó recurriendo a una idea de Dios que negaba desde la razón práctica.

Pero bueno, ¿qué podemos esperar de un Presidente de gobierno al que se le pregunta por qué España vende armas a Israel y su respuesta es asegurar que “seguro que ninguna ha sido usada para matar a palestinos”?. O peor, si un embrión es ser humano y por lo tanto digno de respetar su vida y se evade con el derecho de una mujer a decidir democráticamente.

¿Sabemos valorar los valores?

NAVIDAD ¡QUÉ DE MIER..!

 

Estos días quería sentarme a escribir mi pequeño mensajito de Navidad, pero sin tiempo, del corazón quiero que salga ahora para ti que has llegado a este blog, Dios sabe por qué… algunas ideas que escuché y a las que les vengo dando vueltas. Hoy se las compartía a los alumnos en clase antes de la fiesta.

En el portal, en nuestros belenes, todo gira en torno a la figurita del Niño, la LUZ... todos los demás personajes del portal giran de diverso modo alrededor de la misma (se trata de identificarnos con alguno para ver si hay que cambiar, caminar, perseverar, etc.).

Están las figuras que han acogido la LUZ sin problemas, no sin dificultades que supieron ofrecer y vencer... María, José... hasta la mula y el buey han acogido con su calor al que es la LUZ.

Están también las figuras que buscan la LUZ, al menos ¡y qué bueno!, los pastores que vienen a ver y comprobar, los Sabios de Oriente que se cruzan países para buscar... Hasta Herodes ¡aunque sus intenciones eran otras!.

Están, por otro lado, los que habiendo encontrado la LUZ dirigen y encaminan a otros hacia ella, son los ángeles, la estrella...

Están, por último, todos aquellos que pasan de la LUZ, bien porque no se les ha hablado de ella (carpitero, lavandera, pescador...) y es un llamado para que alguien les cuente… o bien aquellos que simple y llanamente prefieren pasar de todo... ¡el caganet o cagón en canario con perdón! jejeje.

Por último, para que no quede todo con tanta moralina... me gustaría transmitir un mensaje de Esperanza en este tiempo, precisamente tiempo de esperanza... ¡porque lo mejor está por llegar!

Me gusta recordar a todos siempre, al calor de los recuerdos de mi infancia, cómo suelen ser los pesebres o alpendres que decimos por aquí... ¡suelen estar llenos de estiércol, moscas y apestar con las vacas o toros que alberga!. Y son así, sucios y apestosos… aunque el vaquero lo cuide con mimo ¡y eso es lo normal!.

A nadie se le ocurre pensar, con lo bonito que ponemos nuestros portales en casa, que Jesús niño, aunque María y José se cuidarían del lugar, en la necesidad y premura del momento, vino a nacer en medio de todo eso... ¡en medio de la mierda!...

Pues nada, por muy similar que se halle nuestro corazón, ¡por mucha mier.. que tengamos dentro (porque somos humanos con humanadas, incoherencias y paces vergonzosas que dice N.P.), pese a todo eso Jesús también quiere nacer en él, para que, limpiando y recolocando muchas cosas lleguemos a ser en nuestras vidas no mal olor sino "suave olor de Cristo".

FELIZ NAVIDAD HERMANOS, FELIZ NAVIDAD

SAN AGUSTÍN ¡FELIZ NAVIDAD!

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             En estas fechas de Adviento, cercana ya la Navidad y, ojalá, tan cercano ya el Señor a nuestros corazones que nos esté transformando la vida en su amor y en amor al decirle sí cada día; la mejor felicitación y meditación que se me ocurre para este humilde foro, la dejo en manos de N. P. San Agustín, escuchémosle...

 

 “¿Qué ser humano podría conocer todos los tesoros de sabiduría y de ciencia ocultos en Cristo y escondidos en la pobreza de su carne?. Porque, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza. Pues cuando asumió la condición mortal y experimentó la muerte, se mostró pobre: pero prometió riquezas para más adelante, y no perdió las que le habían quitado. ¡Qué inmensidad la de su dulzura, que escondió para los que lo temen, y llevó a cabo para los que esperan en él!”

“Nuestros conocimientos son ahora parciales, hasta que se cumpla lo que es perfecto. Y para que nos hagamos capaces de alcanzarlo, él, que era igual al Padre en la forma de Dios, se hizo semejante a nosotros en la forma de siervo, para reformarnos a semejanza de Dios: y, convertido en hijo del hombre -él, que era único Hijo de Dios-, convirtió a muchos hijos de los hombres en hijos de Dios; y, habiendo alimentado a aquellos siervos con su forma visible de siervo, los hizo libres para que contemplasen la forma de Dios”.

“Pero mientras eso no suceda, mientras no nos muestre lo que habrá de bastarnos, mientras no le bebamos como fuente de vida y nos saciemos, mientras tengamos que andar en la fe y peregrinemos lejos de él, mientras tenemos hambre y sed de justicia y anhelamos con inefable ardor la belleza de la forma de Dios, celebremos con devota obsequiosidad el nacimiento de la forma de siervo”.

“Si no podemos contemplar todavía al, que fue engendrado por el Padre antes que el lucero de la mañana; tratemos de acercarnos al que nació de la Virgen en medio de la noche. No comprendemos aún que su nombre dura como el sol; reconozcamos que su tienda ha sido puesta en el sol. Todavía no podemos contemplar al único que permanece en su Padre; recordemos al Esposo que sale de su alcoba. Todavía no estamos preparados para el banquete de nuestro Padre; reconozcamos al menos el pesebre de nuestro Señor Jesucristo”.

(Sermón 194, 3-4: PL 38, 1016-1017)

 

ENCUENTRO DE OBISPOS AGUSTINO RECOLETOS

   Estimados e Iltmos. Señores Obispos agustinos recoletos:

   Me dirijo a ustedes como miembro del rebaño pastoreado por el obispo de mi Diócesis, pero haciéndoles recordar a cualquiera de las pequeñas ovejas que pastorean en sus propias diócesis. Sólo puedo recordarles en primer lugar aquello de N. P. “aún siendo pastores, no dejáis de ser ovejas con nosotros de cara al único Maestro y Señor, al único Pastor”.

   Vuestra vivencia del sacerdocio y ahora de la plenitud del mismo como Obispos, se ha visto enriquecida desde sus comienzos por la vivencia del carisma agustino recoleto reanimado y reconducido desde el Capítulo que en este lugar se celebrara hace ya un siglo.

El derecho canónico recoge que vuestras “obligaciones” para con la Orden a la que pertenecen pasan a quedar en un segundo lugar ante el ministerio que se les ha encomendado (vivir en comunidad y todo las demás que atañe a la vida de nuestros conventos).

Sin embargo, estoy seguro, y si no esto también les pido, que no dejan apagar el carisma que un día prendió en sus corazones, que siga ardiendo y prendiendo a los demás, que la doctrina de los tres amores siga guiando y marcando cada día vuestro quehacer como obispos. Yo creo que esto es lo que deben aportar ustedes también a la Iglesia, otra “manera” de ser obispos en cuanto a lo que al carisma se refiere, sin ser distintos ni superiores.

Son muchas las tareas que se les vinieron encima al vestir la mitra y sé de lo complicado que son algunas diócesis en el “pastoreo de su rebaño”, no sólo en cuanto a los feligreses, sino también en cuanto a los mismos sacerdotes, muchas veces escasos o muy dispares en personalidades, comunión interna, etc. Son eternos papeleos y procesos con administración diocesana y con la relación con los gobiernos locales, las delegaciones diocesanas, el atender las celebraciones, encuentros de formación, retiros, en definitiva, el estar de acá para allá en múltiples tareas.

Sin embargo, como laico, les pido que sigan dejando anidar aún más en vuestras diócesis el espíritu del Concilio Vaticano II que abrió las puertas para la organización de la Iglesia a los laicos o seglares de par en par.

Cada uno en su lugar y en las tareas propias de su estado, todos pueden ser auténticos pastorcitos con los que contar como ayuda. Llámenos, comprométanos, dennos la oportunidad de colaborar aún más en la administración de vuestras diócesis. Para eso también les escribo, para ofrecerles mi comunión con todos ustedes y disposición.

¿Cuán enriquecida anda la organización de vuestras diócesis en cuanto a la colaboración de laicos?. Así, en la misma medida, será la cercanía de la iglesia local que administran con el pueblo. Porque el obispo, como el sacerdote, ha de ser “hombre de comunión”, cercano al pueblo, debe pastorear al rebaño, pero también a cada uno de los miembros del rebaño. Y esto es conocer, acercarse, atender… aún siendo conscientes de lo inmenso de algunas diócesis de misión.

Cierto es que, en los tiempos que corren los laicos no quieren ni saben de complicaciones, pero aquí también está la labor como pastores. Amar al pueblo es hacerlos sentir útiles, queridos, importantes… y colaborar todos desde la humildad en la iglesia local es formar verdadera Iglesia Universal.

En resumen, me gustaría que siguiera resonando en vuestros oídos, como en el de todos los cristianos, aquello de “¿dais la vida por vuestras ovejas?”. Estoy seguro de que se esfuerzan por conseguirlo y que, “si el final de la vida los coge sin haber vencido, sí al menos luchando”.

Ojalá, en vuestra ingente tarea diocesana, sigan encontrando lugar y tiempo para ser hombres de oración que sigan ahondando en el amor casto y en la recolección personal que no ensimismamiento. Ojalá sigan encontrando tiempo y lugar para recordar que debemos ser “un solo corazón y una sola alma” porque en ocasiones, el verse arriba y con múltiples tareas aísla del mundo y de los hermanos, y “la vivencia de la amistad en cualquier estado”, ya lo decía N. P. es fundamental. Porque no quiero que sean obispos para el pueblo, que no olviden nunca que en los tiempos que corren, que “cuando llueve los de arriba se mojan, pero los de abajo se ahogan”.

Se trata de ser pastores amigos, aunque haya que optar en ocasiones por “amar con firmeza que engañar con suavidad”, pastores que realmente se preocupen y amen a cada una de sus ovejas y que, aún siendo toda la feligresía de sus diócesis un rebaño, no sean tratados como tal, sino en la especificidad de cada uno. Esto viene a complicar la tarea, ¡que ya es bastante!, pero no a hacerla imposible. Siga resonando en nuestros corazones aquello de “soy obispo para vosotros (-para todos vosotros sean del estado y clase que sean-), soy cristiano con vosotros. La condición de obispo connota una obligación, la de cristiano un don; la primera comporta un peligro, la segunda una salvación”.

Nada más. Nos toca y queden confiados, seguir orando por todos ustedes para que la humildad sea vuestro báculo y puro amor vuestra mitra “porque cuanto mayor es el amor, tanto menor es la labor”. Nos toca seguir orando para que se cumpla aquello que decía N. P. “ayudadme con vuestras oraciones y vuestra obediencia, de manera que hallemos más satisfacción en seros de provecho que en presidiros”.

Vuestra presencia como obispos de la Iglesia desde vuestro ser Orden de Agustinos Recoletos, es una presencia que enriquece a la misma desde los múltiples carismas que el Espíritu Santo sigue repartiendo hoy.

Algunas otras órdenes rehúyen los nombramientos episcopales con la humildad. N. P. también lo hubiera hecho, pero comprendió que ser Iglesia es también prestarse a colaborar con la misma, en este caso como obispos. Esto es para nosotros una gran alegría, poder contar con vuestras vidas y entregas a la Iglesia desde la Orden a la que amamos. Por esto termino agradeciéndoles por sus vidas y misión, además de reiterando nuestro ofrecimiento como laicos para todo aquello que necesiten.

Sigamos pues adelante, cantando y caminando…

LAICIDAD Y LAICISMO

Me siento avergonzado hoy de los políticos que me representan en el Congreso de los Diputados. Yo he contribuído a que fueran escogidos con mi voto, y da igual el color pues todos se tornan unos impresentables cuando, por ejemplo, hay alguna votación importante y ¡cosa curiosa! no hay quorum suficiente porque ninguno de ellos ocupa sus escaños sino que andan "ausentes". ¿Irían a desayunar como dicen otros funcionarios?. ¡Qué vergüenza!.

Hoy, me siento avergonzado y apenado por el revuelo que se ha armado por la intención de poner una placa conmemorativa a Maravillas Pidal ¡¡¡EN EL LUGAR DE SU NACIMIENTO!!! (aunque hoy esté ocupado por parte del Palacio de Congresos).

Esta hermana carmelita y santa, pasó su vida haciendo el bien y promoviendo obras en el Madrid de la posguerra.

Pues, hecho curioso, se le niega la validez y calidad de su ciudadanía, sus méritos y grandes obras por el pueblo madrileño, simple y llanamente porque ¡oh error!, era monja carmelita...

Y oigo a los políticos esgrimiendo aquello tan manido de "es que el estado es laico", y no se dan cuenta de que están queriendo decir "es que somos laicistas", y estamos negando el derecho fundamental de haber sido una ciudadana como otra cualquiera a alguien que, en su LIBERTAD, escogió ser religiosa.

Lo dicho, ¡cuánta tristeza!... ¡qué pobre calidad de políticos!... me miro a mí y, como dice Agustín, no es que venga yo a pontificar desde este blog, ¡al contrario!, "cuando atizo vuestras brazas, estoy atizando también mis rescoldos".

PUES YO QUIERO ENGORDAR...

El amor es mi peso. Esta pequeña afirmación de San Agustín es muy profunda y llena de una riqueza espiritual inenarrable... ¡da tanto que pensar!.

Recuerdo cuando estudiaba Física en el Instituto que el peso de un objeto era igual a la masa por la gravedad: P = m . g

Hasta desde la Física se entendería esta imagen que nos presenta San Agustín.

Si mi masa es lo que soy (el barro animado que somos, cuerpo y alma, unidad...); y la gravedad no es sino aquella fuerza que me mantiene pegado a la Tierra.... ¿mi peso es el amor?.

Esta masa que soy, que no sea inanimada e insensible, sino que se mantenga bien aferrada a la Tierra, pero no para olvidarme de Dios, sino para recordar que Dios mismo también tomó mi masa y la usó para amar todavía más cálidamente a los hermanos. La gravedad ha de recordarnos que aún ardiendo en deseos de Dios, a Él sólo se accede amando y poniendo toda la masa que somos al servicio del Reino.

Sólo así, multiplicando los talentos que tengo como masa, pero multiplicándolas invirtiéndolas en este mundo, por este mundo, por el Reino que ya está presente en él... mi peso será realmente el amor, EL AMOR.

Esta masa que soy, este barro que dejo modelar en tus sabias manos Señor, déjame gastarla "en el lagar y el molino" que dice el Himno del Oficio, haciéndome para el otro lo que tú siempre eres para mí, presencia cálida, amorosa y constante en mi vida.

Esa gravedad, me mantenga al día de los signos de los tiempos, enraizado en las personas a las que intento llegar y hacer llegar tu mensaje, inculturado... esa gravedad física, sea también gravedad de urgencia, de imperiosa necesidad, porque "ojalá estuviera ya ardiendo el mundo", en el Amor, el camino que nos conduce hacia nuestra realización plena como seres humanos.

Ese peso, nuestro peso, lo que nos da consistencia sea el amor, la solidaridad, la entrega, el estar disponible... y no un amor pesado (que esclavice, que no deje crecer en libertad al otro, que sea paternalista, creído y engreído)... que, en todo caso, sea un pesar... porque aunque sea, sintiendo el pesar, ya estaríamos avanzando en el camino de nuestra plena humanización que no quiere saber de corazones de piedra.

¿El amor es mi peso...?. De la mano de tu Gracia quiero avanzar y "engordar"...

“MARICONADAS” APARTE (con perdón…)

  

“Por aquellos años tenía un amigo que, al sentir el mismo interés que yo por el estudio, me era muy querido. Aquella amistad, madurada al calor de los mismos intereses, estaba para mí llena de dulzura. Le había desviado de la fe verdadera, arrastrándole a aquellas falsedades supersticiosas y perniciosas por las cuales mi madre lloraba por mí. Su mente estaba en el error, como la mía, y yo no podía vivir sin él.

Y de pronto tú te arrojaste sobre aquellos dos fugitivos y lo arrebataste de este mundo. Apenas hacía un año que éramos amigos, pero aquella amistad había sido la cosa más dulce durante aquel periodo de mi vida. El que llamó a su amigo mitad de su propia alma lo definió muy bien… por eso detestaba la vida, porque no quería vivir partido en dos” (Conf. IV, 4)

Este y otros episodios mal leídos de la vida de San Agustín han llevado a muchos a pensar que fue homosexual, en la penosa teoría de algunos (lobbies, revistas, periódicos y demás tribunas de opinión varias), de creer que “si todo el mundo lo hace, es normal”.

Esta semana, la Congregación para la Educación Católica ha presentado el documento “Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y la formación de los candidatos al sacerdocio” (http://www.zenit.org/article-29008?l=spanish 30/10/2008).

Como es sabido, responde a los errores demostrados por algunos que escogieron el camino del sacerdocio sin realmente ser capaces de llevar adelante esa vocación con la madurez y la integridad necesaria para autorrealizarse (pues toda vocación debe conducir a la felicidad). Y no sólo hay que pensar en los casos extremos de abuso de menores y demás, sino en aquellos que llevan una doble vida y están sumidos en la tristeza y la depresión, aquellos que manifiestan un apego extremado a determinadas personas, etc. Porque, lo queramos o no, este documento no sólo ha de tenerse en cuenta para los que aspiran, sino para los que ya están dentro.

Yo, por ejemplo, tuve que sufrir la inmadurez afectiva de mi formador que perdido en su discernir y con apegos carnales muy fuertes terminó por abandonarlo todo, sin terminar ni siquiera el periodo de formación de sus formandos, para exclaustrarse. Y nada, me alegro con él porque sería su felicidad… ¿pero qué necesidad teníamos todos de pasar por eso?. ¿No estaba sufriendo acaso?. Pues eso, que este documento va a venir muy bien, aunque muchos lo tilden de “caza de brujas”. Y es que, no se trata de cazar a nadie, sino de cuidarnos, de cuidarnos psicológica y afectivamente a lo largo de nuestra vida, porque seres humanos somos ¡y nuestra madurez afectiva, nuestras emociones y sentimientos, no se encauzan una vez y ya quedan así para siempre, sino que hay que ir día a día construyendo una personalidad equilibrada, con todos los fallos que surjan, pero siempre equilibrándose.

El documento habla de la necesaria claridad en la identidad sexual y la madurez y virilidad para afrontar una vida de celibato y castidad, lo que para determinados grupos gays es un escándalo por discriminatorio y ya andan poniendo el grito en el cielo. Sin embargo, y con conocimiento de causa, tengo que aprovechar este pequeño foro para decirles a muchos de ellos basta de una vez ¡BAAAASTA!.

Es increíble y hasta doloroso, lo sé, pero por mucho que se unan y se manifiesten, por mucho que hagan filosofías y hasta pseudoteologías, la homosexualidad no es natural, ni debe ser considerada como algo normal e, incluso, promovida entre los adolescentes que andan todavía madurando en su afectividad (esto lo digo por algunos programas educativos donde hasta se anima a ser homosexual a aquellos adolescentes que siguen despistados ¡qué barbaridad!).

Ser homosexual no es lo natural pues la biología está más que clara desde el principio de los tiempos en base a la reproducción y la perpetuación de la especie, en base a la complementariedad sexual genética y física de la que nos habla también el Evangelio desde su primera página. Y esto, aunque nos cueste, es lo que hay.

Con esto, no estoy diciendo que el homosexual sea un ser antinatural, pero sí que debemos tener la humildad de aceptarnos como ciertamente discapacitados sin por ello creernos inferiores a nadie. ¡El orgullo es afrontar esta discapacidad, como todos tenemos algunas, desde la madurez!. El orgullo no es olvido de la humildad, que es andar en verdad.

Y ya, ya sé que la palabra “discapacitado” le sentará cual insulto a muchos pero, entonces, estaría mostrando doble discapacidad pues, además, no hay más ciego que el que no quiere ver… esta verdad.

Mi madre la Iglesia no discrimina al homosexual por no querer que sus uniones se llamen “matrimonio” pues, obviamente, no lo son. Sin embargo, es la primera en reconocer que los derechos y respetos hacia las personas homosexuales (CIC 2359 ss) y la capacidad de éstas para pedir a sus Estados que les permitan unirse y asegurarse unos derechos y deberes comunes. En esta línea se ha manifestado la Conferencia Episcopal de EEUU: Algunas personas buscan localizar la cuestión dentro del marco de los derechos individuales y la justicia. La enseñanza católica afirma la dignidad de las personas homosexuales y pide que sean tratadas con respeto. Esto significa, entre otras cosas, que el Estado puede crear leyes para proteger los derechos de estas personas y para proporcionarles beneficios sociales. Algunos ejemplos incluyen medidas para asegurar el acceso a puestos de trabajo, vivienda, cuidado médico, derecho a tener propiedad en común y la potestad de tomar decisiones médicas por la otra persona”. (http://www.zenit.org/article-28202?l=spanish 23/08/2008).

¿Alguien se había preguntado alguna vez si para la Iglesia hay algún problema en que dos personas convivan juntas en la castidad y puedan arreglar sus papeles y sus cosas mutuamente ante la Ley?.  Pues no, aunque reconozco que como tampoco lo saben algunos grupos de la Iglesia, los medíos lo tienen más fácil, viéndolos actuar y manifestarse, para cargar sus tintas contra toda la Iglesia a la que, esta cuestión es lo menos que le importa, lo único que le incomoda es el hecho de querer identificar estas uniones con el matrimonio y menoscabar la dignidad de esta institución en base a estas otras formas de unión que van surgiendo en la historia.

No entiendo por qué algunos gays también se creen con derechos sobre la vida de los niños que ya han tenido suficiente con perder a sus padres y ser dados en adopción. No estoy diciendo que no puedan criarlos y educarlos como cualquier otra pareja, pero se tienen que dar cuenta de que no son los únicos adoptantes que quedan sobre la faz de la tierra para ese niño o esa niña y que, si realmente quieren el bien del adoptado, han de saber que pasa por respetar sus derechos: el de tener un padre y una madre, entre otros, una complementariedad biológica educativa en la figura de sus padres. ¿Tanto quieren al niño?, pues luchen porque se cumplan todos los derechos de éste, no los propios y egoístas de ser adoptantes homoparentales. Porque, nos guste o no, ante el derecho de una pareja a ser padres, está el derecho del niño a tener un padre y una madre, una auténtica familia.

Estoy harto de ver cómo se manipula desde el mundo gay esto de ser gay, así como desde el mundo hetero (conste). Como la Reina Sofía ¡que ha tenido la osadía de hacer uso de su libertad de expresión –con ironía tengo que decirlo porque la han acusado de todo simple y llanamente por pensar diferente-, yo secundo lo que ella piensa… y les diría a todos los que se sienten homosexuales que no hacen falta esos alardes para demostrar la normalidad o no de un hecho que, precisamente así y por muchos de ellos, termina siendo rechazada de pleno, como una heterosexualidad igual de mal llevada, exhibida y denigrada.

La homosexualidad puede ser fruto de la biología (en los escasos casos que sabemos desde muy niños han manifestado su tendencia a  identificarse con el otro sexo –eunucos que nacieron así-.

Sin embargo, en la mayoría de los casos es fruto de todo un proceso educativo y cultural en la que intervienen muchos factores que están más que estudiados -eunucos que se han hecho a sí mismos-. Ni uno ni otro debe culpa de sentir como siente ni, por otro lado, deben traumatizarse buscando cambiarse… procesos que han durado años (uno no es así de la noche a la mañana), tampoco pueden cambiarse de la noche a la mañana (en el caso de que se pueda uno cambiar… que lo dudo).

Vivir esta necesidad del amor homosexual no es vivir la necesidad de la concupiscencia, por utilizar el vocabulario agustiniano, más exacerbada e indomada posible. Vivir esta forma de sentir, es vivir un camino propio e inalienable de seguimiento de Cristo, porque sólo Cristo sabe el por qué de nuestro ser y es el que nos guía hacia la felicidad que nos desea, siempre y cuando entremos entre nosotros mismos, sin miedos a lo que encontremos ahí, en nuestro interior, ni a deshacer o rehacer lo que haya que deshacer o rehacer. Y para esto, como San Agustín, es mejor entrar dentro, alejarse de los ruidos de lobbies y neuróticos varios, respirar de la suave brisa que sí es Dios que pasa a por nosotros en la realidad de nuestro ser.

Es, en definitiva, una espinita paulina que, la viviera o no San Agustín, supo ponerla al servicio del Evangelio –eunucos que se hacen a sí mismo por el Reino de los cielos-, desde la integración de este sentir, algo más que una condición, con el que también estamos llamados a santificarnos. Porque, en definitiva, somos tan amados de Dios como cualquiera de sus otros hijos e hijas, nuestros hermanos. Y el llamado a la santidad es el mismo.

Yo lo sé, yo sé que es una pesada cruz, que respirar de una determinada manera y no poder tomar bocanadas de aire, parece imposible, pero es que no hay que cambiar el mundo o la naturaleza para sentirse uno bien, sino uno mismo saberse integrar y reintegrarse en lo que en el fondo nunca ha dejado de ser: hombre o mujer llamado a la complementariedad. Se pueden escoger otros caminos en nuestros escarceos de soberbia y “orgullo”, en nuestro no querer ver… pero sólo conducen al vacío y la infelicidad.

Bienaventurado aquel que habiéndose descubierto para sí como homosexual sabe llevar a cabo su vida desde la normalidad y la búsqueda integradora de su ser y sentir, en base a la amistad desinteresada y madura, en base al Amor que nunca lo abandona y que sí merece cualquier sufrimiendo desde el hacerse corazón que sabe no buscar nada más que entregarse desinteresadamente a los demás.

¿HASTA CUÁNDO SEÑOR...?

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De veras, con las lecturas de este domingo XXX del Tiempo Ordinario (Ciclo A), me doy cuenta de que sigo sin haber recorrido nada o casi nada del itinerario cristiano.

Nos pides que te amemos amando a los demás y… me doy cuenta de que si mi razón no se afecta escuchando esto, mucho menos lo hace mi corazón, que prefiero embotarlo con las cosas y estreses del día a día.

Me toca seguir ahondando en mi corazón, pues muchas veces todavía sólo doy DESDE el corazón. Hago lo que tengo que hacer en el trabajo y los estudios, cumplo con los que tengo que cumplir con los familiares, los compañeros, los amigos, vivo sin implicaciones serias…

Me gustaría ir aprendiendo a dar CON el corazón, sentir realmente que es necesario ser y estar para el otro, sentir que aunque poco o nada soy, para el otro, para construir el Reino soy imprescindible en cuanto a los talentos que a mí me has dado Señor. Me gustaría que mi corazón se fuera afectando (que no infectando cerrado en sí mismo), y se dejara herir y golpear por el dolor del otro, por la sonrisa del otro, más allá de su cercanía o no en mi vida.

Me encantaría, Señor, ir adentrándome por tus caminos, en tu AMOR y llegar hasta dar EL corazón mismo. Mientras tanto, alégreme de dolerme, al menos, preguntándome ¿hasta cuándo Señor…?.

Porque sí, ¿hasta cuándo seguiré sin verte presente realmente no sólo en la Eucaristía sino en el hermano?. ¿Hasta cuándo seguiré dejándome llevar si no por el odio sí por el dolor y el resentimiento que me impiden perdonar al que me hiere?. ¿Hasta cuándo seguiré viendo en el otro algo ajeno a mí –por eso no me duele si hay que criticarlo-, cuando son mis propios hermanos?. "¿Hasta cuándo Señor, por qué no ahora?.

Decía San Agustín, hoy lo recordaba un P. Agustino Recoleto en su homilía televisada, que "si Dios nos pide en esta lectura de hoy que amemos las dos realidades que son el Misterio y a los demás, no es porque se olvide de la tercera realidad que somos nosotros mismos, sino porque amando a Dios y a los demás es como mejor podemos amarnos también nosotros mismos, por todo el bien emocional, psíquico y físico que esto nos revierte".

Dame Señor un corazón de carne que te busque a ti por encima de todas las cosas pero en medio de todos los hombres, para que sepa hacer comunidad, para que sepa perdonar, comprender, acoger, estar, ser…

Déjame Señor dar mi corazón, no pretendo nada, sólo que sea hogar acogedor, fermento de comunidad, casa de fraternidad, signo visible de tu presencia en el mundo…

Gracias Señor, en tu Gracia camino.

EL LIMOSNERO DE DIOS

En la festividad de Santo Tomás de Villanueva, no puedo por menos que pararme a revisarme cara a cara con la Caridad, con la Solidaridad, en resumen, con el amor a mis hermanos.

Es increíble cómo nuestro Tomás, en su ser de agustino, jamás olvidó su ser comunidad (amor ordenado)... y ser comunidad no sólo con los hermanos agustinos, sino con todos los hijos de Dios que es la humanidad completa.

Jesucristo nos dijo sólo una cosa "que nos amásemos unos a otros como el nos está amando siempre" y no que nos "amasemos" unos a otros a base de palos, ingratitudes, discriminaciones, etc. ¡El poder de una siemple tilde aquí, no es más que el poder del amor!.

Nuestro santo se pasó la vida dándose a los demás y haciéndose todo para todos. Incluso en la hora de su muerte dispuso de las cosas que tenía alrededor en la agonía para los que sabía más necesitados en ese momento.

Y hoy en día, que podemos alegrarnos de tener conocimientos teológicos, pastorales, bíblicos, etc., se nos olvida que el Evangelio ha de ser "sin glosa", es decir, Evangelio hecho realidad.

"Buscad el Reino de Dios y lo demás se os dará por añadidura"... Sto. Tomás de Villanueva gastó su vida en limosnas, porque buscaba crear Reino; cuántos nos vamos hoy tras las añadiduras y olvidamos lo de buscar el Reino allí donde pongamos paz, amor, justicia, verdad.

Estamos hechos para ser amados (50%), pero también para amar (50%), y si no cuidamos estos dos porcentajes no nos realizaremos en la felicidad jamás. Llamados también para amar, pero para amar con mayúsculas y sin ocultar egoísmos soterrados con ello, egoísmos humanos de aquellos de "hago esto, o estoy con esta persona, o amo a tal... porque a cambio, en el fondo, me siento bien, me siento orgulloso, me miran bien, me reconocen tal...".

"Mucho se le perdonó porque amó mucho", el Señor nos conceda la capacidad de la limosna solidaria, no sólo de dinero y materiales, sino de tiempo y corazón. Nazca Señor en nosotros el amor a ti porque, en el fondo, por ejemplo a mí, me falta mucho por conocer el amor de Dios. Si conociéramos el amor de Dios... 

Feliz día de Sto. Tomás de Villanueva

 

NO SIN SÍ...

Cuando entre el alumnado preguntas sobre la Iglesia que conocen, la inmensa mayoría responden que es una institución carca que siempre está diciendo NO a todo.

Desgraciadamente, si los cristianos con un poquitín más de recorrido en la fe nos paráramos a pensar que estos jóvenes tienen esta idea por algo, no porque se lo estén invitando, terminaríamos dándonos cuenta de que en la mayoría de las homilías que escuchamos en nuestras parroquias, en la mayoría de los textos que nos llegan de los obispos o la Conferencia Episcopal, etc., etc., se pone más el acento en el NO que en el Sí.

No estoy diciendo que mi madre la Iglesia no tenga que educarnos a base de estos pedagógicos NO (en la moral, en la vivencia cristiana…), pero desgraciadamente nos olvidamos en ocasiones de que estos NO jamás se entenderá por parte de los que lo escuchan (como nuestros jóvenes), si antes no han pasado personalmente por un SÍ.

¿Cómo voy a entender que no debo hacer esto, no debo comportarme de determinada manera, si a mí la persona que me invita a darme cuenta de que es mejor así no pinta nada en mi vida?.

En resumen ¿no deberíamos preocuparnos más de que la gente se enamore de Dios, de que expresen desde su libertad un buen SÍ, desde el que luego sí que entenderán liberadoramente tantos otros NO?.

El Señor me permita cargar mis tintas en presentar lo maravilloso que es Dios para suscitar en tantos otros el flechazo y enamoramiento por el que yo mismo pasé. Porque sin ese SÍ… todo lo demás es tarea vana.

¡MORO! ¡NEGRO!

Desgraciadamente son dos adjetivos que a modo de cruel insulto se oyen, en ocasiones socarronamente, entre los españoles que observamos impávidos cómo siguen llegando a nuestras costas pateras.

Hoy, a la isla vecina de Tenerife han llegado 240 personas que se han jugado la vida por encontrar una mejor y que, curiosamente, mañana estarán de vuelta a sus países afortunadamente ya no en una barquichuela a merced del océano, sino en un avión.

Obviamente, el tema de la emigración irregular es complicado. No se pueden acoger a todos así como así, pero tampoco podemos devolverlos a sus países y olvidarnos, en la política internacional, que los estamos devolviendo a una situación de riesgo de la que, por qué no recordarlo, tenemos bastante de culpa (colonialismo, olvido de los países pobres, neocolonialismo…).

N.P. San Agustín también nació en la zona del norte de África por lo que también, cuando pasó a Roma y luego a Milán, se encontraría como “moro” y “emigrante”, en busca de un trabajo. Sin embargo, poco o nada sintió este racismo porque, en el Imperio Romano, no importaba tanto la procedencia ni el color de la piel como el ser “ciudadano” o no romano. Y, sobre todo, jugó mucho en su favor, el tener una profesión y un cierto renombre… ¡qué poco ha cambiado en ocasiones la vida en la historia!.

N.P. supo también, como tantos otros emigrantes, de buscar un techo para vivir, un trabajo para salir adelante y hasta de la reunificación familiar, pues desde que pudo se trajo a su madre del África con él. Como vemos, todo lo tuvo más fácil porque los estudios era "convalidables" fáclmente dentro del mismo Imperio (no como hoy), porque no le negaron un trabajo por ser de otra procedencia, por tantas cosas que hoy nos suenan....

Igual de xenófobo en la época era tratar como cosas a las personas que no tenían la condición de ciudadanos pero, no obstante, sería muy bueno traer a la mente que nosotros, los que nos creemos con más derechos por haber nacido en un lugar u otro y que, a lo sumo, aceptamos al de fuera si nos trae ganancias (zonas turísticas, empresas extranjeras…); somos peregrinos y emigrantes en esta casa común que Dios nos ha regalado A TODOS como hermanos desde su gratuidad.

Y saber del amor de Dios, saber de su gratuidad… ¿no ha de enseñarnos nada?. ¿Ya no hay compasión en el ser humano, aunque se haya olvidado de Dios?.

Para que esta desgracia no tenga que volver a producirse, para que no desaparezcan más pateras en el océano, para que nadie tenga que emigrar si realmente no quiere y lo pueda hacer en las condiciones requeridas…. por tantos sueños rotos y esperanzas truncadas, te rogamos Señor.

YO TAMBIÉN SOY UN EMBRIÓN

 

Comienza el curso y, por lo que veo, para este año escolar los debates en clase sobre el aborto y toda la casuística posible que en hipótesis me lanzan mis alumnos, serán aún más “encarnizados” si cabe.

Compruebo y lo contrasto con muchos compañeros profesores, que los jóvenes de hoy asumen la guerra, la violencia, el aborto, la eutanasia, las drogas y demás degradación y destrucción de la vida como cosas normales y, además, favorables. Así que no nos debemos extrañar si la sociedad va cambiando por derroteros poco humanos y humanizadores. A veces me pregunto ¿qué escuchan en casa mis alumnos?.

El curso político comienza con esta propuesta del Gobierno, en su Ministerio de Igualdad, de renovar la legislación vigente sobre el aborto. Curiosamente el de “Igualdad”… Me pregunto dónde estará la igualdad para la mujer cuando una madre quiera deshacerse de la hija que lleva en el vientre. Entre estas dos mujeres ¿quién es más mujer, quién tiene más derecho?. Supongo que, para el gobierno… la que puede votar…

Pero bueno, la ley hay que renovarla y revisarla, por supuesto, pero quisiera que dentro de los cánones de la humanidad y del reconocimiento del embrión como ser humano (tal que en la vecina Francia). Y es que, a la naturaleza o no naturaleza de persona o ser humano del embrión se reduce todo el debate. ¿Cuándo comenzamos a ser humanos?.

Ante esta pregunta, cuya respuesta los católicos (desde la Fe y la propia Razón), tenemos más que clara, se disolverían todos los demás debates anexos en esta polémica y que nos vamos a saciar de escuchar en los medios. Medios donde las cuotas de audiencia son lo que importa y no esta matanza silenciosa de niños y niñas indefensos que sigue produciéndose día a día.

Volveremos a oír que la mujer tiene derecho a decidir sobre su vida, que tiene derechos, etc., pero se nos ocultará que están también los derechos de ese ser humano que lleva en su vientre y sobre el que, por otro lado, estaría decidiendo.

Volveremos a oír que si la madre es joven, que si fue violada, que si no tiene recursos, que si corre peligro su vida o la del niño, que si el niño viene con deficiencias… y sólo puedo decir, aún siendo consciente de las dificultades extremas de cada caso, que el asesinato del niño no es la solución, que siempre hay otras tantas.

Volveremos a oír que los que quieren abortar tienen derecho a hacerlo, que por qué la religión, la Iglesia Católica, tiene que impedir que los políticos aseguren este “derecho” a las “madres” que así lo deseen. Y sólo puedo decirles que está claro que quien quiera asesinar a su hijo lo va a hacer, y la misericordia de Dios es infinita. También, por otro lado, que ya podría regalar el aborto el Gobierno que el que es creyente sabe que no va a recurrir a ello. Sin embargo, ante el debate, la Iglesia no tiene por qué callarse a la hora de dar su opinión sobre las cosas (pues los creyentes somos también ciudadanos y votantes en libertad de expresión); y debe luchar contras las injusticias.

Volveremos a oír que si el embrión no son más que células, que si una o dos semanas, que si hasta los tres meses… todo eso…

Volveremos a oír muchas cosas y sólo puedo responder que yo sigo siendo un embrión desarrollado y que como embrión, si me hubieran asesinado en ese momento, no estaría hoy aquí. Porque suelte menos sangre, no deja de ser un cruento asesinato.

Así que sin caer en la condena y estigmatización de la señora que ha decidido abortar ni al médico que ha decidido cometer tal crimen (todos nos equivocamos y estamos llamados a ser perdonados y comprendidos); toca para este curso como nunca en España el debate encarnizado.

No, no se asusten, no encarnizado por violento, sino ENCARNIZADO o mejor ENCARNADO como Cristo mismo que se hizo hombre (embrión incluso) por medio de María (que no abortó en tal tesitura de ser apedreada), pues sólo así, creo, se puede atender a esta amenaza que se cierne sobre cientos de niños indefensos sin caer, repito, en la condena a nadie ni en extremismos que sólo harán que se suscite más odio a la Iglesia por proclamar una verdad simple: que el embrión es un ser humano y que todo ser humano concebido tiene derecho a nacer…

N.P. San Agustín se vio confundido y seguramente preso de la ansiedad y el no saber cuando concibió en sus correrías a su hijo Adeodato con aquella señora que conoció… estoy seguro que jamás se le pasó por la cabeza deshacerse del niño… lo que también suscita otro debate (de esos colaterales de los que hablaba), pero que seguro que la ley no recogerá… ¿y si la madre quiere abortar pero el padre no?. ¿Quién decide?. ¿Simplemente la madre porque es la que lo lleva en su seno?.

MADRE DE CONSOLACIÓN

 

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            "Oh, Tú, completamente casta, totalmente buena y misericordiosísima Señora, consuelo de los cristianos, el más seguro refugio de los pecadores, el más ardiente alivio de los afligidos; no nos dejes como huérfanos privados de tu socorro". “¿Quién no se llena inmediatamente de alegría, tras levantar confiadamente los ojos para venerar tu cinturón sagrado?" (Homilía de San Germán, patriarca de Constantinopla, c.729).

Obviamente, que María se apareciera a Mónica para consolarla y animarla en la lucha por su hijo Agustín desde, además, su reciente viudedad, es más una hermosa leyenda didáctica que una realidad constatable. Sin embargo, poco importa, pues lo didáctico y pedagógico de la leyenda es verdadera Palabra de Dios misma, Palabra del que nos amó hasta el extremo ¡y aún hoy!.

La Virgen María es merecedora del título de Consolación, no sólo porque nos alcanzó al que es nuestro consuelo con mayúsculas (Is 51, 12a), sino porque en su vida ya se mostró consuelo para todos.

En las Escrituras la intuimos consolando al mismo José que entendió de las renuncias al desposarse con ella, quizás de los comentarios sobre su paternidad, de las burlas y cotilleos vecinos. Igualmente a su prima Sta. Isabel en su embarazo a edad longeva, cuidándola y ayudándola.

Cómo no, fue capaz de consolar al mismo Dios hecho hombre en todas las etapas de su vida. Al bebé que lloraba desde la cuna por el alimento y caricias, al infante que se desvivía por conocer el mundo que lo rodeaba y al mismo Jesús adulto que seguía sin arriesgarse a la misión de su Padre por ¿miedo, indecisión?. ¿Acaso no fue María la que consoló y alentó a Jesús a encontrar su propio camino hasta darle el empujoncito para que anduviera ya por sí sólo cuando le animó a realizar aquel primer milagro de Caná?.

María fue capaz de consolar a los mismos apóstoles cuando era ella misma la que estaba perdiendo de la manera más cruel posible en la época a su único hijo. María fue capaz de consolar a estos apóstoles y también tirarles de las orejas (el consuelo ha de ser pedagógico), cuando hizo falta volverlos a reunir a todos, pues todos huyeron, y poderlos encontrar orando juntos el Paráclito en Pentecostés.

María fue la que también, creemos en España, en vida fue a consolar a Santiago, que dudaba ya de su misión por Hispania, al borde del Ebro. Y María, cosas de la vida, es la que ha alentado, consolado y amparado a tantos y tantas santos y santas cuyas vidas nos lo relatan (leyendas áureas o no), a lo largo de todas las épocas. ¿Consoló María a Sta. Mónica dejándole como testimonio de su amparo la correa?. En la Tradición se funda su posible verdad histórica pero, sobre todo, su verdad pedagógica.

“Consolad, consolad a mi pueblo –dice vuestro Dios-.” (Is 40, 1). María hizo para sí de este capítulo de Isaías todo un programa de vida… La que acogió al Amor en sí cual Sagrario sólo pudo manifestar este “efecto secundario” a lo largo de su vida: LA CAPACIDAD DE CONSOLAR porque realmente, allí donde hay amor, encontraremos amor. María quedó impresa del Amor que acogió en sí, porque ya de Amor era llena en su caminar como creyente. Y nos entregó a Dios hecho hombre, Dios “que al cansado da vigor y al que no tiene fuerzas la energía le acrecienta” (Is 40, 29)

¿Y nosotros?. ¿Somos consoladores?. ¿Nos movemos por la vida desde la óptica de la consolación dejándonos llenar de Dios?. Lo somos si nos hacemos palabra de aliento o silencio acompañante para el que lo necesita. Si al que cree haber perdido el sentido de la vida lo ayudamos a darse cuenta de que mientras haya vida hay esperanza. Si ayudé al necesitado, si al sediento di de beber… si sus manos fueron mis manos…. Y supongo que, guiñándoles un ojo, no hace falta que siga con la letra de esta hermosa canción.

¿Y cómo ser consoladores cuando nosotros mismos nos hallamos sin consuelo en ocasiones?. Arraigados en el Amor que es Dios, introduciéndonos en nosotros para encontrarnos y encontrarle en la oración y los Sacramentos (amor casto o contemplativo), para saber crecer también de la mano de nuestros hermanos (amor ordenado) en la misión a la que estamos llamados (amor difusivo).

María nos sigue acompañando en nuestro caminar, consolándonos y alentándonos, alargándonos su mano protectora y ofreciéndonos esta correa que los agustinos recoletos quieren tanto. Y, como diría San Pablo (en su año estamos); “poneos en pie, ceñida vuestra cintura con la verdad” (Ef 6, 14).

Si ella nos dejó la correa como prueba de su consuelo maternal, nos volvía a estar dejando LA VERDAD, que es Dios mismo. Verdad que debemos ceñirnos y que, por otro lado, es el sendero que camina la humildad según nos dijo Sta. Teresa. “Primero humildad, segundo humildad y tercero… humildad” dice San Agustín. Pues eso, desde la humildad María se hizo toda consolación y sólo siendo humildes podremos llenarnos de Dios y manifestar uno de los “efectos secundarios” de su Amor… la Consolación.

¡Feliz día de Nuestra Madre de la Consolación!.

SAN AGUSTÍN… ¡MÁS VALE TARDE QUE NUNCA!

 

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Podría ser uno de los epítetos con el que conocer a nuestro santo. Se pasó toda la vida en la búsqueda interior (interiorización-ascensión-mística) aún perdido exteriormente (las costumbres y demás cadenas de la vida), toda su adolescencia y juventud primera.

“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!” (Conf X, 27, 1), exclama dándose cuenta del tiempo pasado y perdido, pero no perdido porque no sirviera para nada (de hecho no entenderíamos a San Agustín sin su vida antes de la conversión). Tiempo perdido, digo, porque andaba perdido, guiado por la ceguera de una concupiscencia mal comprendida y encausada.

Su adolescencia como la de nuestros adolescentes en la actualidad se basaba en probarlo todo, en las ansias de conocer, de tener renombre, fama… Su vida familiar, quizás con un padre que lo animaba en esta línea y una madre que lo animaba en otras líneas totalmente diferentes (las de la honestidad y la humildad), lo hicieran sentirse en ocasiones incomprendido por uno y por otra… abocado a la soledad de una persona que estaba transida de instrospección.

Y, en su corazón, iba anidando así un desapego todavía mayor por todo lo que iba conociendo, porque sólo el mundo no llena… a menos que llenemos nuestro mundo, en el que andamos cotidianamente, de Dios. Su corazón andaba inquieto… y pronto descubriría por qué… “porque nos hiciste para ti Señor” (Conf I, 1, 1).

Sus estudios y sus primeros trabajos como profesor no terminaban de llenarlo. ¡Menudos eras los niños ya en aquellos tiempos!... aunque ya la muerte a manos de sus alumnos de San Casiano nos da testimonio de ello. Así de desesperanzado estaba con su alumnado como para querer ir a Roma donde “los niños se comportaban mejor con sus maestros”, nos confiesa el santo. No andaba en su corazón la vocación de docente y, sin embargo, terminó siendo docente para toda la Iglesia Universal, como Padre y Doctor de la misma.

Sus amoríos, aventuras y desventuras, lo hicieron sentir el dolor de ser usado y despreciado, así como el propio desatino y desasosiego a usar a la otra persona en las lides de la carne. Quizás porque conoció la amistad profunda y también la amargura de la pérdida… optó por no herirse más previniéndose de tomar demasiados apegos con alguien. Usar y desechar… diríamos hoy. Y es que ¡cómo lloró por su amigo y cómo luego intentó reprimir sus lágrimas a la muerte de su propia madre!. Con esperanza cristiana vivió la segunda, que no la primera…

Su convivencia con aquella mujer que le dio a su hijo no puedo más que imaginármela como tormentosa. Porque llamado desde la razón a respetarla y, en su palabras, fiel le fue durante todos los años de compromiso informal, también sufrió el coartar sus tentaciones y sentimientos en este sentido porque si no, no entendemos cómo el sexo deshonesto lo seguía tentando aún en sueños muchos años después de su conversión y vivencia de la castidad celibataria (Conf X). Y es que, como vemos que pasa hoy, muchas parejas se construyen artificialmente (o se destruyen sin haber nacido), por las prisas de tener relaciones irresponsables. ¿”Aguantó” San Agustín a esta mujer por el bien de su hijo?, ¿realmente le fue fiel?... quién sabe… pero como en multitud de caso hoy ¿qué se puede esperar de alguien que no tiene claro lo que quiere?.

Y así, en un hervidero de sentimientos y emociones transcurrieron sus 33 primeros años de vida… y así… en un hervidero de sentimientos y emociones vanas, podrían transcurrir no sólo 33 sino todos los años de nuestra vida… sin no nos encontramos, si no LE encontramos.

A partir de su conversión todo el volcán de emociones, sentimientos, dolores y traumas que arrastraba se fueron sanando y poniendo en su sitio. No sin trabajo y esfuerzo, no sin dolor y caídas, pero ya en la serenidad que da saberse abandonado en la misericordia de Dios y de que sólo amando se conoce al Amor… porque no sabe de amor el que escribe novelas de amor, sino el que se enamora… Sólo amando a los demás… y también a uno mismo, conociéndose, valorándose, comprendiéndose… sin juzgarse más severamente que lo haría Dios, porque no somos Dios nosotros.

Tarde, tarde fue… o quizás justo a su debido tiempo… quizás por eso el resto de su vida como pastor, trató de que no se hiciera tarde para otros que seguían en el error de las diferentes herejías, aconsejando, predicando, amonestando a tiempo y a destiempo… desde el amor que sólo conoce aquel que experimentó en si mismo la misericordia de Dios. Todavía hoy SIGUE QUERIENDO QUE NO SE NOS HAGA TARDE A NOSOTROS... ¿y nosotros?

Es el mensaje que me gustaría transmitir en mi felicitación en la fiesta de N.P. La vida nos puede dar mis vueltas, nosotros mismos podemos mal tratarnos optando por seguir lo que realmente no es de Dios…, pero Dios no se despega de nosotros y nos sigue reclamando amorosamente para sí. Ojalá escuchemos hoy su voz y, conscientes de todas nuestras debilidades y fortalezas, nos abandonemos a Él.

Me doy cuenta de cuánto tiempo ando yo también perdido, de acá para allá con mil cosas, embotado el corazón que nos dijo Jesús según Lucas. Todavía hoy, cuando me retiro de todo para la oración, en la mañana o en la tarde, me siento aún caminante. Un caminante que sigue soltando fardos que sólo le impiden el caminar ligero; un caminante que sabe a dónde quiere llegar pero que, en ocasiones, con las cosas de la vida, se distrae, se enfría, se evade no poniendo a Dios en primer lugar… ¡me falta mucho por entrar en ese camino de la interioridad y ascenso!. Con ese ánimo celebro hoy a N.P.

¡Feliz día de San Agustín!

SANTA MÓNICA... ¡MENUDA ES MI MADRE...!

  

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Cuando los alumnos se me quejan de lo pesadas que son sus madres, que todo quieren saber de lo que hacen y que en todo quieren meterse… me tengo que reír para mis adentros recordando a un Agustín en ocasiones hastiado de su propia madre que, incluso, llegó a dejar plantada ¡engañándola! en su ida a Roma. Y es que, como bien dirá N.P. luego en gratitud a ella… “mi madre me siguió por tierra y por mar”… “llorando por mí día y noche”. Pienso, por ejemplo, en esas madres que han visto nacer en sus hijos el desapego y el olvido hacia ellas por que se embotan con las banalidades de la vida… sólo puedo orar con y por ellas.

Cuando les tengo que decir a los alumnos que las madres suelen ser así y que, sobre todo, están haciendo todo eso por su bien, éstos, me miran extrañados y con cierta sorna se quedan como si nada “mi madre es una pesada metomentodo y punto”. La edad… que nos hace pasar cronológicamente por los epítetos de los tres reyes castellanos llamados Sancho… primero El Bravo, luego El Fuerte y finalmente El Sabio. La vida nos va colocando en su sitio… y Mónica había alcanzado ya la sabiduría y la serenidad que de ella proviene.

Y es que, afortunadamente el tiempo va calmando nuestra creencia adolescente de que somos todopoderosos y nos deja en el recuerdo y la memoria los bellos momentos que nuestras madres nos han dedicado, dándosenos por completo. Estoy seguro, y así se los hago ver como estocada final a mis alumnos, que ellos que se me quejan de sus madres… es en el abrazo de ellas, tengan la edad que tengan, a donde terminan siempre acudiendo en los avatares de la vida. Y es que, ¡qué hermoso tener en tu madre a tu mejor amiga!. Y en tu padre también, por supuesto. De hecho, unos hijos que son criados desde el diálogo y la comprensión mutua con sus madres y padres, son generadores de un ambiente familiar (cuando ya pasan a ser padres ellos), entusiasta y sano.

Sta. Mónica fue una madre que no pecó, como pueden hacerlo muchas hoy creyendo hacer un bien, de sobreprotectora con su hijo. De hecho, cuando tuvo que tomar la decisión de ponerlo en la puerta de la calle, en no acogerlo en su casa, fue capaz de hacerlo… ¡con todo el dolor de su alma, segurísimo que sí!. Pienso, por ejemplo, en esas madres que han tenido que poner en la calle a sus hijos con problemas de droga hartas de maltrato y de robos para que, de una vez por todas, encuentren la piedra de toque que les haga apostar por la rehabilitación… sólo puedo elevar mi oración con y por ellas.

Sta. Mónica, comprendió desde muy joven lo importante de la vida, que es la trascendencia de la misma, armándose de paciencia y valentía, honestidad y serenidad en los casos que tuvo que lidiar con su marido y su hijo Agustín (y seguramente con sus otros hijos igualmente). Sin embargo, ¡cómo lloró y oró por N.P.!. Así le dijeron que “¡un hijo de tantas lágrimas no podía perderse!".

Las madres en la actualidad también saben del trabajar para llegar a final de mes, del “callar sufriente” y del “hablar esperanzado” con todos y cada uno de sus hijos. Y eso que, desgraciadamente, los problemas de cara a su maternidad no hacen más que aumentar en ocasiones debido a que no es fácil conciliar la vida laboral y familiar o, por si fuera poco, en el padre de sus hijos que depositaron todo su amor y confianza sólo han terminado hallando desapego y distancia… distancia en muchos casos (y no digamos con el maltrato), más que necesaria y sana.

Pienso, por ejemplo, en todas esas madres en situación de riesgo, sólo puedo orar con y por ellas.

En fin… Sta. Mónica nos proteja en nuestro caminar y nos ilumine en la vida familiar, para que vivamos en la Iglesia doméstica lo que ya no es más que anticipo del Reino que nos aguarda y por el que hemos de trabajar.

¡Feliz día de Sta. Mónica!

DE MADRID AL CIELO...

 

El significativo slogan con el que se bautizó a la ciudad de Madrid hace años se ha cumplido hoy en pura literalidad para 154 personas (muchos de ellos, de esta isla de Gran Canaria) que han encontrado la muerte en el aeropuerto de Barajas en el avión de Spanair en el que iban a partir para la citada isla.

Desde este blog no puedo por menos que elevar mi oración de recomendación por todas esas personas que ya han recibido el abrazo de bienvenida del Padre eterno; así como mi oración solidaria con las personas que se recuperan en los hospitales y con todos los familiares y allegados (de las víctimas mortales y no mortales)… esas personas queridas que, sin esperarlo, están atravesando este callejón de la amargura por el que se les ha estrechado su camino en la vida desde ayer y por algún tiempo seguramente largo.

Desde aquí mi sentimiento, mi estar, mi presencia, para todas esas familias… para que ese callejón se termine de cruzar tarde o temprano y puedan integrar en sus vidas lo ocurrido. Dios nos dé la fuerza de cruzar este callejón de la amargura con la mirada al frente y a lo alto... anclados en la esperanza de que no es el final... "porque tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino...".

Queda el recuerdo de los seres queridos. Queda, espero también que entre los familiares, la esperanza del cristiano o del creyente que sabe que Dios no abandona a los que creó y crió… Queda todo ello, es mi deseo… pero ahora mismo sé que también queda, entre todos los familiares y demás un “por qué” que ya sin respuesta puede convertirse en punzón lacerante que les impida descansar en sus vidas.

¿Por qué?... es la pregunta que nos hacemos… Y ante la respuesta fría de “es un accidente como tantos otros ocurren diariamente en otros medios de transporte, trabajos, etc.”, hay que dar otra más cálida, más acogedora, más misericordiosa aunque, a priori, parezca una respuesta que nada aclara: “no sabemos, ha pasado, déjame abrazarte…” y callar.

Más adelante, poquito a poco, podremos hallar consuelo en el que nunca ha dejado de estar entre todos esos psicólogos y demás personas que han auxiliado a las víctimas y a sus familiares… al mismo JESUCRISTO… que también supo de estas desgracias de la vida como cuando calló la torre de Siloé y mató a muchas personas (Cf Lc 13, 1-9).

Y es que muchos recuperarán la teodicea con un “¿dónde estaba Dios y por qué permitió esto?”… Sin darse cuenta de que Dios anda entre esos familiares y víctimas, con una actitud de cercanía y misericordia que, seguramente, no tiene esta persona que se pregunta así desde la comodidad quizás del sofá de su casa ante la televisión. Y "¿dónde estamos nosotros?" le preguntaría yo.

Los discípulos, ante el desplome de la Torre de Siloé que mató a 18 personas, se habían quedado desconcertados… “¿por qué Dios permite esto?. ¿Qué culpa tenían para morir así?. ¿Por qué ocurren estas cosas?”. Y Jesús sólo pudo decirles que nadie es mejor que nadie y que porque estas cosas pueden ocurrir… lo mejor es andar por la vida preparados en todo momento para este partir a la casa del Padre.

Es el mensaje en estos casos, aprovechar la vida, vivir más intensamente los momentos y, sobre todo, el amor…  que nunca nadie de los que nos rodeen se queden sin saber lo mucho que los apreciamos día a día…

Sigamos unidos en la oración en el dolor, pero también en la esperanza, con todos los familiares, víctimas mortales y hospitalizadas de esta tragedia…

TOMA Y LEE. Pues eso… ¡LEE!

Derrotado, cansado de deambular en los preambula fidei… lloraba bajo una higuera amargamente. De pronto, un regreso a la infancia, niños jugando y cantando… “toma y lee”, “toma y lee”… y Agustín, con la inocencia de un niño (pues espiritualmente lo era por mucho que se hubiera cansado de ser grande en la vida), coge las cartas de Pablo y lee al azar. ¿Acaso no es el Reino de los cielos de los que se hacen como niños?.

 

“No andemos en borracheras y comilonas, ni en inmoralidades y vicios, ni en discordias ni envidias. Al contrario, revestíos del Señor Jesucristo como de una armadura y no busquéis satisfacer los malos deseos de la naturaleza humana” (Rom 13, 13-14)

 

Quizás, en este año paulino debamos recuperar un poco la lectura de las cartas de San Pablo, paulinas, deuteropaulinas y pastorales. Su riqueza es tal que, ya vemos, puede remover el corazón hasta hacerlo renacer al calor de la Fe.

Si contextualizamos estos versículos que leyó al azar, observaremos que son el colofón a todo un capítulo dedicado a los deberes de la vida cristiana que también recordará Pablo a los de Éfeso (Ef 5, 18); así como Pedro en sus cartas (1Pe 4, 3). Y todos ellos no hacen más que revestirse de Jesucristo pues estos versículos tienen clara raigambre evangélica pues aparecen en boca de Jesús en Lc 21, 34 con ocasión de su aviso de que estuviéramos preparados pues el Hijo del Hombre vendría cuando menos lo esperábamos y podríamos andar con el corazón embotado. “Tened cuidado y no dejéis que vuestro corazón se endurezca por los vicios, las borracheras y las preocupaciones de esta vida, para que aquel día no caiga de pronto sobre vosotros”.

Como profesor de Religión en Secundaria y Bachillerato, si hiciera leer estos versículos a mis alumnos, algunos se reirían pues, precisamente, todo eso es justo lo que llaman “diversión” en sus fines de semana. Botellón, sexo expres, odios y vendettas… ya nadie se reviste de Jesucristo (para los que son creyentes), ni al menos de un poco de cordura, prevención y sana madurez para los que son indiferentes al lenguaje religioso.

Siguen habiendo adolescentes embarazadas, abortos y abandonos de niños en manos de otros padres más adultos, pese a que pueden acceder a anticonceptivos porque se les regala. ¿Es entonces esa la solución, la de fomentar simple y llanamente el uso de anticonceptivos?.

Siguen habiendo comas etílicos, accidentes de tráfico con el alcohol de copiloto, enfermedades mentales por el consumo de drogas, violencia gratuita… ¿y cómo se nos queda el cuerpo cuando los ayuntamientos proponen plazas y centros de botellón en vez de políticas de diversión sanas?. ¿Es sólo con quitar puntos del carné como se soluciona todo?. ¿Me sentiré seguro dejándome tratar en el futuro por un médico que ha sacado su carrera mientras consumía en sus fines de semana cocaína u otras drogas?... Tantas cosas…

Obviamente, no se trata de ser tremendistas, sino de darnos cuenta de que lo mejor es formar a jóvenes maduros y responsables, desde las familias y el centro escolar, pero también desde toda la sociedad. ¿Qué ejemplo damos como padres a nuestros hijos?. Si tenemos el corazón embotados por las preocupaciones del día a día ¿nos sentamos con ellos?.

Obviamente, la sociedad puede alejarse de su Creador hasta tal punto de no percatarse de que anda valorando lo inútil y apreciando lo vano… “adorando a las Criaturas y no al Creador” que decía el Aquinate.

 Si Roma terminó viendo normal y divirtiéndose con dos hombres luchando a muerte y otros sacrificios circenses, nosotros hemos terminado viendo normal que una persona se gaste dinerales en clonar a su perro muerto para tener nuevas crías clónicas; o vender armas a países que luego bloqueamos internacionalmente porque andan en guerra; matar a la esposa o novia y luego suicidarse (que por qué no se suicidará primero, da que pensar…), o gastar miles de millones en saber que en Marte hay agua… “¡y en mi nevera también!” como apostillaba un chiste del periódico estos días.

¿Qué se pasa por la cabeza de una persona que deja de pensar en los demás como hermanos?... ¡estupideces y banalidades!. Me viene a la mente aquello de “quien deja de adorar a Dios, tarde o temprano termina adorando otras cosas”.

San Agustín se percató… y su corazón cansado de latir para sí mismo petrificándose, desbordó de amor en el Amor hasta humanizarse y así mostrarse como el más humano de todos los santos.

A PROPÓSITO DE MI CALLE...

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Aquel señor anciano que para descansar de sus cortos paseos calle arriba calle abajo se sentaba en uno de los quicios de mi casa falleció al final tal y como me dijo… increíble. “Mis hijos me quieren llevar a una residencia y así me muero en unos días”. Y ta nto, en una semana de ingreso murió… y con esto no estoy diciendo que la residencia tuviera la culpa.

Su frase profética se me gravó a fuego para siempre. Hoy, que tengo un par de años más, me doy cuenta de que las residencias de ancianos no tienen por qué ser un desentenderse de nuestros mayores y sí una gran ayuda para aquellas familias que no dan abasto con el trabajo o trabajos, los hijos, etc.

Sin embargo, por ejemplo, cuando me paso por la residencia de los Hnos. Franciscanos de la Cruz Blanca y observo a tantos ancianos y ancianas cuyos hijos e hijas pasan cada vez con menos frecuencia a verlos ¡y siempre con prisas!... me acuerdo de la historia, cual parábola del Evangelio, que me contaba aquel anciano sentado a la puerta de mi casa. Un señor mayor que tantas cosas me enseñó… aunque no éramos sino vecinos. Y es que, como profesor me atrevo a decir que no educa la familia o el colegio, educa la sociedad en conjunto…

Aquella historia estaba basada en sus experiencias como pajarero, es decir, aquel que vende pájaros y los cría. Y desde su experiencia vital la narraba así entre suspiros…

“Hijo, cuando yo quería vender mirlos buscaba sus nidos entre los árboles. Si tú encuentras un nido de mirlos en un árbol puedes meter el nido, sin cambiarlo de ubicación en el árbol, en una jaula que dejarás abierta allí entre las mismas ramas. Poco a poco verás que los padres entran a la jaula para alimentar a sus polluelos sin ningún problema, buscando como sea la entrada. Luego, a las semanas, cuando veas que los polluelos ya se valen por sí solos te acercas y cierras la jaula y ya tienes los pájaros para ti.

Es curioso –proseguía-, que cuando cierras la jaula, si te apartas un rato, verás que los padres van y vuelven una y otra vez a darles de comer a sus hijos o atenderlos como si es por medio de los barrotes y todo…

Sin embargo, prueba a hacerlo al revés: cierra a los padres y suelta a los hijos para que veas -sentenciaba como final lastimeramente el anciano-.

En mi corazón tengo tanto que agradecer a mis padres… y eso que en ocasiones la disparidad de criterios ha sido radical entre nosotros. Sin embargo, el amor todo lo puede, todo lo sobrelleva, todo lo allana… Tanto que agradecer a los padres, San Agustín en el capítulo noveno de sus Confesiones especialmente “canoniza” a su madre…

Yo sé que la vida es estresante y nos ocupamos obligadamente en ocasiones en múltiples tareas o buscamos cierta comodidad… Hasta San Agustín quiso en ocasiones desembarazarse de su madre.

Sin embargo, teniendo o sin tener que recurrir a las residencias de ancianos (que no están mal por supuesto), que no se queden nuestros padres sin sus hijos e hijas antes de tiempo. Porque tal madre o tal padre nos merecen… y muchas veces nosotros a ellos no. “Y a tal madre” decía San Agustín cuando mintió a su madre deliberadamente.

Señor, en mi pequeñez, ayúdame a ser cercano para el anciano. Que no les llegue la muerte en la soledad, que no tengan que ver cómo sus hijos los abandonan en el olvido cuando dejan el nido. Hazme Señor, cercano a todos ellos y, como no, a mis padres, que siempre y por siempre agradezca su cariño, sus consejos y hasta su reprenderme, tantas cosas… Señor, todo esto lo medito con el Espíritu Santo de la mano de tu Hijo que acompañó a su padre San José en su tránsito y a María la encomendó a Juan para que tuviera una serena ancianidad… GRACIAS

LA MEDIDA DEL AMOR ES AMAR SIN MEDIDA

 Ayer noche me ocurrió algo que no tiene nada de sorprendente pero si mucha enjundia evangélica. Desde hacía una semanas todas las noches se oye maullar lastimeramente a un gato en mi calle, ayer bajé a acaricialo...

Supongo que como yo, durante estas semanas todos los vecinos hemos oído y visto un gato, un simple gato, que ha estado maullando y maullando todas las noches hasta tal punto de hacernos sentir compasión por él.

Un gato que ha conseguido, incluso, que muchos hayan sentido en sus estómagos la sensación de lástima y comprensión que pocas otras veces sentimos.

Curioso ha sido observar cómo durante estas semanas muchas sobras de comida y ¡hasta latas de comida para animales!, han sido dispuestas por las aceras por los vecinos para este minino que ha venido a recordarnos que pasa hambre o anda enfermo… ¡tantas cosas!.

Pues bien… a lo largo de estas semanas, sin darnos cuenta, todos los vecinos hemos hecho engordar al gato ¡y de qué manera!. Una verdadera ong se ha constituído en el vecindario sin darnos cuenta.

Pero, he aquí que el gato no cesaba de maullar todas las noches… y, me fijaba, ya no lo hacía porque quisiera más y más comida en la comodidad de tenerla “nada más abrir la boca, sin necesidad de buscarla”; sino por algo más.

Así que nada, me bajé a la calle y me fui a por el gato dichoso que, un tanto huraño, se dejó acariciar finalmente y, cosa asombrosa… ¡se calló!. Desde esa noche me bajo a acariciarlo un rato, cuando voy a tirar la basura o qué sé yo; y anda calladito… al final no sólo necesitaba comida, ¡sino cariño!.

Acariciándolo me preguntaba si hubiera hecho lo mismo por uno de tantos hombres y mujeres que se ven en la calle entre cartones. ¿Se nos hubiera removido el estómago de compasión como por el gato entonces?.  ¿Habríamos bajado a hablar con él o ella, apoyarlo, sacarlo adelante!. Esto es lo que le diría a todo el vecindario, pero sobre todo a mí… con mi viga en mi ojo. ¿Qué nos pasa Señor?. ¿Por un gato se nos remueve la compasión y por un ser humano no?... ¿Cómo hemos podido acostumbrarnos al sufrir de los demás?.

También, me doy cuenta, de que muchas veces, entendemos la ayuda a los demás como dar y solucionar y poco más. Dar limosna, alimentos, ropa… así, sin más, de una manera aséptica, como para no contagiarnos de nada ni complicarnos mucho la vida. Y bueno, esto no está mal… pero quizás los que nos necesitan, NOS necesitan… como el gato que no sólo necesitaba alimentos o satisfacer sus necesidades básicas, sino cariño, cercanía, acogida, comprensión, nuestro tiempo…

No nos damos cuenta de que debemos pararnos a hablar, comprender, acompañar, hacernos amor para los demás… Como decía San Vicente de Paul a sus hijas de la Caridad… “todo el mundo puede dar sopa, pero nosotros damos la sopa por y con amor de Dios”.

Pues eso, que se nos note el amor de Dios amando a los demás, porque la medida del amor es amar sin medida… desmedidamente…

DE LA CORREA AGUSTINIANA

 Estos días, en la Liturgia de la Palabra de la Eucaristía hemos podido saborear el texto Jeremías 13, 1 – 11. Para uno que ande como yo, enamorándose del carisma agustino-recoleto, la comparación entre la correa de lino que manda el Señor comprar y ceñirse a Jeremías, y la del hábito de nuestros frailes y hermanas es, salvando las distancias, muy alentadora.

 

“Anda y cómprate una correa de lino y te la pones a la cintura, pero no la metas en agua”.

 

En mi proceso de enamoramiento del carisma agustino, siento que también es del Señor el interés que suscita en mí todo lo agustino desde que en mi juventud primera leyese las Confesiones y, posteriormente, en la síntesis de mis estudios teológicos, haya ido ganando para mí toda la riqueza de San Agustín…

Señor, “no ha llegado mi palabra a la boca y ya te las sabes toda” y en mis circunstancias me la haces oír por medio de San Agustín, que pone palabras a lo que late mi corazón cuando me alimento en tu Evangelio y en sus obras. Los tres amores (casto, ordenado y difusivo), concretan bastante lo que de por sí ya es mi personalidad y vivencia de la fe en un Padre misericordioso que para sí nos hizo.

Yo también quiero seguir caminando pasito a pasito para obtener esta correa (la vivencia agustina-recoleta en mi día a día), e irme asemejando nuevamente a ti, cada vez más y más, llevándote ceñido a mi alma porque eres tú el que me llevas de la mano como un niño que no sabe andar.

No la meteré en agua, para que no se estropee ni se disuelva este amor cual vocación pasajera que no terminó de arraigar. Quiero perseverar en ella y confío en que eres tú el que la riega y hará fructificar con el agua de tu Gracia.

 

“Toma la correa que has comprado y que llevas a la cintura, levántate y vete al  Éufrates y la escondes allí en un resquicio de la peña”.

 

Señor, que mi “iré donde quiera que vayas” no sea tan vacío como aquel que dio Pedro al principio. Allá donde quieras mandarme testimoniaré el amor que nos tienes desde mi pobreza y mi nada para que vean mejor tu grandeza y misericordia. Allá donde quieras mandarme el amor difusivo será mi estandarte, enseñoreado del amor casto y el ordenado.

He de esconder en el cofre que es mi corazón esta corra agustiniana que deseo vestir para que, aunque me ponga a prueba la vida y la vocación se enfríe puntualmente, mi corazón se acostumbre a latir en tono agustino-recoleto. Y mi corazón, duro como la peña en ocasiones, se verá “encarnecido” nuevamente por tu Gracia, porque "quien dice que ama a Dios y no ama a sus hermanos, es un mentiroso".

 

“Levántate, vete al Éufrates y recoges de allí la correa que te mandé que escondieras allí”.

 

En este texto, el profeta Jeremías está haciendo ver al pueblo hebreo que si Dios se ciñó a él como un cinto, si Dios lo escogió y lo eligió; ellos han optado por pervertise y alejarse de Él (echándose a perder y no sirviendo para nada como la correa mucho tiempo escondida), por medio de la idolatría babilónica (es lo que simboliza la región del Éufrates).

Señor, aunque en mi caminar agustino-recoleto, aún incipiente, encontrara renuncios e incongruencias, que nunca me olvide de que esta correa que quiero ceñir es tu abrazo y sostén en mi caminar, que nada hay más valioso que tu presencia en nuestras vidas y que sólo tú tienes palabras de vida eterna “¿a quién iba a acudir?”.

Déjame ser también presencia tuya para el que lo necesite, reconociendo que es así, abrasándose en las obras de misericordia, como tu Gracia sobreabunda en nosotros imagen y semejanza tuya. Porque si no… mi vida… “para nada aprovecha ya… sino para tirarla y que la pisen”…

En el fondo, amarte es autorrealizarnos y darse es habitar en felicidad. Como dice San Agustín "tu hoy es eternidad"... Haga pues con mi día a día eso, un acercamiento para todos de esa eternidad dichosa que nos aguarda. 

 

“Del mismo modo echaré a perder la mucha soberbia de Judá y de Jerusalén. Ese pueblo malo que rehúsa oír mis palabras, que caminan según la terquedad de sus corazones y han ido en pos de otros dioses a servirles y adorarles, Serán como esta correa que no vale para nada. Porque así como se pega la correa a la cintura de uno, de igual modo hice apegarse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá con idea de que fueses mi pueblo, mi nombradía, mi loor y mi prez, pero ellos no me oyeron”.

 

Dame Señor la perseverancia en este carisma que me sigue ganando para si y que no es más que concreción de tu Evangelio… que me apegue sólo a ti y que ningún otro apego que haya en esta vida, destruya esta correa que vestiré algún día y que ya es para mí como aquella del profeta Oseas… “con correas de amor me atraes”.

 

NO QUIERAS IR AFUERA

 

             Con estas y otras palabras nos llama San Agustín “a interiorizar, a entrar dentro de nosotros mismos, a trascendernos”… (cf. De vera religione 39, 72). Es todo un inicio de camino que nos lleva a la felicidad, a Dios mismo que nos ama y que en el amar nos quiere.

Es toda una actitud de vida que nos encamina por la recolección frente a la dispersión; por la interiorización y que nos da una mirada y una forma de ser un tanto especial con respecto a los que, olvidados de sí mismos, andamos perdidos entre las cosas y los bienes, estresándose y abocándose a la infelicidad de no sentirse nunca plenamente autorrealizados.

            Quien me lea dirá que qué cosas ando diciendo y, sin embargo, en estos tiempos de new age seguro que si hablara de todo esto como búsqueda del equilibrio espiritual, adornara el escrito con las palabras “karma”, “chacras”, “ying y yang” y qué sé yo otros conceptos que se han sacado de sus respetables contextos originales, comenzarían a poner asunto.

            Las personas hoy caemos en ocasiones en la dispersión, ¡son tantas las cosas que nos ocupan!. El trabajo que siempre estresa, compaginarlo todo con la vida familiar, los horarios que no casan, la compra, la cocina… tantas cosas, que ya no hay tiempo ni para tratar con la familia y los amigos… en resumen ¡las prisas!. Ya no hay tiempo, por supuesto tampoco, para Dios mismo… que a la puerta nos sigue llamando… y ya no contestamos “mañana, para lo mismo responder mañana” (Lope de Vega), directamente ya no oímos ni el timbre… pues quien no oye la voz de su conciencia no oye cualquier otro ruido… además de que en el ruido vivimos muchas veces, ensordecedor.

            En ocasiones, hasta las personas consagradas (religios@s y curas), acaban dispersos entre tanto bien que quieren realizar o deben realizar porque, hoy como nunca, la mies es mucha y los obreros cada vez menos y más mayores. No son pocas los abandonos y renuncias en la vida consagrada porque el estrés termina por dispersar y abocar al vacío existencial, un vacío que nos llega cuando entre tanto ruido nos hemos olvidado de escucharnos, de escucharle.

¿Quién soy yo?. ¿Qué quiere Dios de mí?... son preguntas que nos olvidamos de hacernos en ocasiones porque impera el hacer, el llegar… la dispersión. Y, por muchos bienes que tengamos, por mucho bien que podamos realizar, “no es el alma feliz con menos que Dios… que toda abundancia que no es Dios, es indigencia” (Conf. 13, 8, 9), porque si nos falta el amor… (1 Cor 13, 1 - 8).

            Es una llamada, en resumen, la que nos hace San Agustín, a entrar en nosotros mismos. A buscar en nuestro interior en la mansedumbre de espíritu, la presencia viva de Dios en nosotros (templo suyo somos), a conocernos en profundidad, a poner nuestro corazón en las cosas que son auténticas y de Dios, en la virtud y no en el vicio, a no dejar que nos arrastre el tener, el querer ser, las prisas… el olvido del otro y del Otro… una actitud de silencio rumiante que nos hace mirar diferente el mundo, con la mirada que Dios nos da, con amor… (Mc 10, 21).

            Es un querer pasear con Dios, sin escondernos de Él y de nosotros mismos (Gn 3, 8), un pasear por el huerto de nuestra interioridad que debemos mimar y en el que, por la Gracia, podemos recolectar frutos que nos darán alas de felicidad en esta vida y en la futura. Hasta Jesús mismo se retiraba muchas veces a orar, se apartaba de todo ruido, se adentraba en la recolección…

            Para todos mi deseo en voz alta… “en medio del día a día, sí, me levantaré, entraré dentro de mí, como María, bendita Consolación, meditaba y guardaba todo en su corazón… volveré junto a mi Padre”. Y aunque en mi pobreza y andar a tientas como un niño llegue “tarde” a ti (lamento agustiniano), “compensaré mi retardo // difundiéndome ¡oh Cristo!, ¡como un nardo // de perfume sutil, ante tu altar!” (Amado Nervo).

Santa Magdalena de Nagasaki

  

Es la patrona de las fraternidades seglares agustino-recoletas. Sin embargo, haciendo justicia, hay que decir que su ardiente deseo cuando la alcanzó el martirio era profesar entre las contemplativas dominicas, siendo ya terciaria dominica.

¿Dominica?. Sí, desaparecidos sus mentores agustinos recoletos por ser martirizados (con quienes conoció y se prendó del carisma agustino recoleto hasta profesar como terciaria agustina); encontró como guía al P. Jordán Ansalone, dominico misionero en Japón y pronto mártir y santo también. Así, Sta. Magdalena de Nagasaki, pareciera haber mudado su parecer queriendo pertenecer a la Orden Dominicana…

SS. Juan Pablo II, en el discurso a los fieles congregados en Roma para la canonización de los 16 mártires de Nagasaki (19 de octubre de 1987), nos dice de Sta. Magdalena de Nagasaki, que “antes de llegar a ser terciaria dominica, perteneció a la Familia Espiritual de los Agustinos Recoletos”. Y así queda recogido también en el calendario romano, terciaria agustina y dominica.

Por eso, podemos observar imágenes suyas con el escapulario dominicano sobre su pecho o bien, otras, vestida como terciaria agustina como, al parecer, se presentó ante los verdugos…

¿Qué nos dice todo esto sobre nuestra patrona?. Sobre todo su enorme fe y confianza en el Señor al que acogió desde su infancia por medio de unos padres también cristianos y mártires. Una fe comprometida que la hizo ser mano derecha de los P. Agustinos recoletos que llegaron de misión al Japón y con quienes vivió el carisma que la prendó, el de San Agustín.

De hecho, si el final de sus días, porque lo importante es la entrega al Señor y en la isla parecía tomar auge la presencia dominicana (y así posibilidades de llevar una vida en comunidad contemplativa, aunque fuera dominicana);  si apostó por la Orden Dominica fue porque ésta no seguía otra Regla que la del mismo San Agustín.

Es clave pues para acercarnos a nuestra santa, saber que hundió sus raíces en la Regla agustiniana para elevarse cual árbol fecundo de Nagasaki al cielo, cantando himnos ahogados por el agua de la lluvia. Si del agua y del Espíritu somos nuevamente nacidos, del agua y con el Espíritu, nació definitivamente a la vida eterna para darnos vida a todos nosotros que la invocamos como especial abogada ante el Padre bueno y misericordioso.

Me la imagino por los montes japoneses escondida pero haciéndose todos para todos, siendo la "diaconisa" de los misioneros agustinos y dominicos que no abarcaban todo. Ayudando a los misioneros a pasar desapercibidos pero también a encontrar y estar cercanos a los fieles que poco a poco iban haciendo nacer la Iglesia local de Japón. Me la imagino como la cierva que busca corrientes de agua en los momentos de contemplación, orando o leyendo (hasta la muerte llegó leyendo y enriqueciéndose con lecturas espirituales); contemplación en la que quería perderse por siempre jamás el final de sus días como dominica contemplativa.

Me la imagino coherente y convincente, hasta el punto de entregarse al martirio dolida de ver cuántas apostasías se estaban produciendo por miedo a la muerte… ella encarnó como nadie las palabras del Evangelio de “no teman a los que matan el cuerpo” y auquellas otras de "quien me negara también yo lo negaré" (cómo se puede hacer esto a un amigo, al amado?). Así la abrazamos a la palma del martirio en nuestras representaciones porque, realmente, dándolo todo es como consiguió todo, desde la nada que todos somos y que la Gracia hace fructificar para aquellos que no le cierran las puertas.

Crisis ¿qué crisis?

Para quien viva en España, estará viendo como yo estos días cómo nuestros políticos (los que nosotros hemos votado), antes que sentarse a llegar a acuerdos y tomar realmente medidas notorias para ayudar al ciudadano que realmente, por mucho que España gane la Eurocopa o torneos de tenis (sin quitar mérito alguno); al ciudadano que, decía, no llega a fin de mes por mucho que intente estirar el sueldo.

De paseo por la calle, contemplando (de charla con Dios), veo que son muchos más los carteles de Se Vende que asoman en casas, pisos, coches... y pienso en tantas familias como hay que tienen que paralizar muchos sueños y proyectos, como el de tener descendencia, porque no pueden... Y sí, siempre se puede... pero realmente la Doctrina Social de la Iglesia fue muy sabia desde tiempos de Pablo VI cuando solicitaba a los gobiernos que se pudiera conciliar vida familiar y laboral.

Hoy, en tiempos de crisis, donde hay que hacer más horas para cobrar lo mismo o menos, si tienes suerte de que un recorte de plantilla no te ha dejado en la calle, resuenan las palabras del Evangelio de "no se ofusquen por el mañana, mirad los lirios o los gorriones...".

Ya, consuelo de tontos, me dirán muchos... y ello no quita para que el cristiano se adormezca y no deje de luchar por el cambio social, por la justicia y la paz, pero es precisamente ese cariño y disposición de Dios que no nos desampara, el que ha de guiarnos en nuestra tarea para seguir adelante, nosotros y los que más queremos, así como todos los que de nosotros requieran lo que necesiten.

Son tiempos para la austeridad, tiempos para el ahorrar de aquí y de allá en lo poco que se pueda, tiempo quizás para cambiar de actividades, salidas y demás, menos costosas y que, afortundamente, permitan que se abra más diálogo entre parejas, hijos y padres... son tiempos en los que se nos reclama una sencillez y humildad que quizás teníamos olvidada subidos en el carro del tener y tener...

San Agustín, en su Regla, es curioso con qué cariño y diligencia dispone las cosas de la comunidad... a cada uno lo que necesite y necesitar poco... pues no es más rico el que más cosas tiene sino el que menos necesita.

En este aliento de Dios hecho consejo y consuelo, sigamos animados a ser sal y luz del mundo. La crisis económica pasará, unos la notarán menos y otros más (ojalá estemos siempre ahí para estos); pero la que verdaderos estragos puede hacer es la crisis espiritual en la que podemos sumirnos cuando todo parece irnos mal...

Últimas noticias

Estos días ya se están repartiendo por las parroquias de la isla trípticos informativos sobre la Fraternidad Seglar Agustino-recoleta, así como información de contacto con este blog y otras páginas agustino-recoletas como

 

www.agustinosrecoletos.com (web oficial de la Orden)

 

www.oarecoletos.org (web de la provincia de Sto. Tomás de Villanueva)

 

 

Desde ella puede accederse a muchas más información de la que puede encontrarse aquí, así como sentirse uno   F A M I L I A   con todos los hermanos y hermanas repartidos por el mundo.

Quería destacar lo curioso que ha sido dejar la información en los dos santuarios de Sta. Rita en la isla, es decir, el de Ojos de Garza en Telde y el de la Parroquia Matriz de San Agustín de Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria.

Es admirable observar cómo, sea la hora que sea, nunca se quedan solos estos templos y, lo mejor, que el devoto o la devota que llega saluda primero que nada al Señor en el Sagrario y luego sigue por nuestra santa para imprecar su intercesión ante el Dios que es todo bondad.

Brotan lágrimas de preocupación y de agradecimiento, suspiros devotos y genuflexiones humildes... en todo ello lee el Señor, el único que lee nuestros corazones... y el Espíritu suscitará vocaciones a la fraternidad si es así voluntad de Dios.

Hijos e hijas de San Agustín

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/agustin.jpg

 

 

San Agustín, gustó de la vida en común con sus hermanos incluso cuando lo auparon a la dignidad episcopal que él puso en servicio para su diócesis y los suyos.

También auspició esta vivencia de la auténtica fraternidad para todos aquellos que, como nosotros, laicos, quieran disponer su día a día (desde lo que son y su personal idiosincracia), al servicio de Dios y de los demás, nuestros hermanos.

El agustino recoleto seglar vive en su vida de formación y oración, de anexión al Misterio de Amor que es Dios mismo, aquello que N.P. San Agustín suspiraba:

 

"Señor, actúa sobre nosotros. Despiértanos y vuelve a llamarnos. Enciéndenos y arrebátanos. Derrama tu fragancia y haznos sentir tu dulzura: así te amaremos y correremos hacia ti" (Conf VIII, 4).

 

Fraternidad Seglar Agustino-recoleta

 

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/escudoar.jpg

 

Aquí les dejo más información por si siguen animándose a formar parte de la fraternidad seglar agustina recoleta que pretende nacer en la isla de Gran Canaria al calor de la Familia Agustina-recoleta de la provincia de Sto. Tomás de Villanueva

 

Es un tríptico informativo que puedes descargar e, incluso, pasar a todos/as los que creas pueda interesarle...

 

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/triptico.pdf

 

Es un bello proyecto que, quizás, responde a tus deseos...

El espíritu de Recolección

"Nos hiciste Señor para ti... y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti" nos dice San Agustín en sus Confesiones.

 

Nos hiciste Señor para ti. Nos hiciste a tu imagen y semejanza... y nosotros no tardamos en desconfigurar esa imagen al cerrar nuestro corazón a tu Amor y centrarlo en nosotros mismos y nuestras cosas, preocupaciones, tareas...

 

Realmente si otro nos mirara no pareceríamos imagen tuya: todo amor, cercanía, acogida, misericordia, solidaridad y entrega...

 

Sin embargo, la imagen que somos tuya sigue latiendo en lo más profundo de nuestro corazón y debemos abonarla, regarla, cuidarla y así hacerla crecer y dar fruto a recolectar. Por sus frutos los conoceréis (Mt 6)

 

Esta es una tarea diaria, llena de momentos de incoherencia pero también de mucha luz... lo que importa no es caer, sino levantarse y seguir andando. Es el espíritu de la recolección, de la ascésis, el ánimo que debemos acrecentar en nosotros de volver a asemejarnos todos a Ti, Señor Dios, restaurando la imagen que somos tuya.

 

¿Qué ven cuando nos miran?. Ojalá, cada día un poquito más y mejor, al Padre...

 

Del nombre del Blog

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/scoglio.jpg 

Ante la petición de muchos, a quien agradezco su participación, recuerdo a todos la razón del nombre de este pequeño blog.

Sta. Rita subía a orar y meditar a un pequeño roque cercano a su casa. Este roque, llamado El Scoglio (en la foto se ve incluso un pormenor de la capilla allí levantada en honor de la Santa).

Allí, desde las alturas sobre la ciudad, se encontraba más a gusto, si cabe, con Dios Trinidad, Amor y Misericordia, cara a cara con el amado, meditándolo todo en el corazón como la Stma. Virgen María.

Allí, tal que amigos, compartían de corazón a corazón...

Sirva este blog para subir nosotros también y descansar de todo, hacer un alto en el camino y salir renovados y cargados las pilas en Dios, cuyo amor nos va haciendo suyos.

Desde allí, nosotros también, vayamos al encuentro del que no cesa de llamarnos porque, como nos recuerda N. P. San Agustín "nos hizo para Él y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Él".

Este blog pretende ser vuestro por lo que no dudéis nunca en enviar opiniones, artículos, fotos...

maneteindilectionemea@hotmail.com

A todas las madres y padres...

Cada vez que escucho a la madre o el padre que sobre su hijo me viene a hablar como profesor o tutor de ellos que soy, me siento sobrecogido por las historias que hoy se cuecen en muchos hogares.

Intento acoger de corazón todo lo que oigo y, en ocasiones, me veo dando alguna palabra de consejo que el Señor tiene a bien inspirarme... porque por mí sólo... válgame Dios. Todo lo llevo luego a la oración y me siento sobrecogido y a veces impotente, pero también esperanzado.

Me parece increíble el poco respeto que muchos niños hoy tienen por sus padres, cómo llegan incluso a amenazarlos y hasta agredirlos con tal de conseguir lo que quieren, quizás porque desde pequeño nunca escucharon un "NO", que también es educativo. Sin embargo, la mayoría de las veces, es porque son mimados, en pugna por quedar mejor que la pareja, por el padre o la madre que anda en separación, por las cosas de la vida.

Sí, por otro lado, también me parede increíble el poco respeto de algunos padres que, en proceso de separación, usan a sus hijos como moneda de cambio. Pero bueno, Dios se mueve en medio de todo esto y su Luz y Calor hará lo que ninguno de nosotros pueda.

Me parece increíble también cómo los jóvenes hoy saben más que todos nosotros a su edad en cuanto a cualquier tema o experiencia, sexo, drogas...

Me parece increíble cuando en clase, soy profesor de Religión, escucho a los jóvenes apostar por la pena de muerte, por el rechazo social al otro que "para nada me importa", por el tener sobre el ser, por las marcas, por el cochazo, por el... etc.

Pienso en Santa Rita con sus hijos, cómo llegó a desear en la oración que sus hijos murieran antes que se dieran al odio y cometieran cualquier acto vengativo en memoria de su padre...

Pienso también en San Agustín y en la educación a su hijo Adeodato ¿le daría también problemas?. Pues como cualquier niño... ¿cómo lo acogería en su regazo la abuela Sta. Mónica para darle un buen rapapolvo de cariño?.

He escuchado a algunos padres desear la muerte de sus hijos... aunque suene atroz, al verse sobrepasados por la esquizofrenia o la drogodependencia severa de sus hijos... y de la misma manera los he visto suspirar en ese momento, abrazar la cruz que los abrasa un día más (a fuerza de palizas, amenazas, etc., en algunos casos)...

Pienso en Sta. Rita abrazada a la cruz y en su estigma... y junto a ella, en medio de todo, siento la ilusión y la esperanza dichosa de que Dios sigue con nosotros cargando estas nuevas cruces que tenemos hoy y llamándonos a descansar en Él... manso y humilde de corazón, porque su carga es ligera y su yugo llevadero (Mt 11, 29).

Fraternidad Seglar Agustino-recoleta en Gran Canaria

 

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/escudoosar.gif

 

Ofrecemos también desde este blog un proyecto que tenemos en mente algunos devotos de Sta. Rita de la isla de Gran Canaria que deseamos imitarla también en su identificación con Cristo por medio del carisma agustiniano.

 

El carisma de la Orden de San Agustín se extiende también a todos aquellos seglares que, desde sus familias, trabajos y demás ocupaciones del día a día, madres y padres de familia, solteros y solteras, viudas..., quieran crecer en el amor a Dios profundizando en una vida de oración y sacramentos, así como de entrega en la sencillez diaria al otro y al Otro.

 

Desde aquí invito a todas las personas que se animen a conocer este proyecto de fraternidad y, quién sabe, a profundizar y fructificar en nuestra condición de bautizados por el bien del mundo.

Incluyo aquí la Regla de vida de las fraternidades seglares agustinas recoletas (terciarios), QUIZÁ PUEDA INTERESARTE

 

 

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/Regla.doc

Difundiendo su devoción y mensaje

 

 

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/rita.gif

 

 

Si deseas recibir sin coste alguno

estampa, biografía y novena de la Santa

en tu correo o en tu casa, déjanos tu dirección en

 

maneteindilectionemea@hotmail.com

 

 

Gratis lo recibimos y gratis lo damos

para mayor gloria de Dios

 

El cuerpo de Santa Rita

  

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/corpo.jpg

 

 

Quería subir esta imagen al blog para todos y todas aquellos que quieran hacer una visita virtual al relicario que conserva los restos de nuestra santa. Ante ellos, aunque nos admiremos por la incorrupción y el olor a flores que sigue produciendo, sólo cabe recordar que su santidad no se encontró en estos prodigios (si lo fueran), sino en su modo de afrontar la vida como doncella, esposa, madre, viuda y religiosa.

Todo en el amor y por el amor de Dios, en las prácticas de los Sacramentos y la Oración, que la hicieron fructificar en buenas obras para con los demás.

Fue así como encontró el tesoro escondido y la fuente en la que ella bebía y saciaba su sed para saciar la nuestra pues sabemos, que ella sigue intercediendo por nosotros a Dios Trino y Uno.

BIENVENID@S

 

http://maneteindilectionemea.blogspot.es/img/rita.jpg

 

Bienvenidos a este blog que pretende ser un lugar de encuentro para todos aquellos cristianos que encuentran, en su identificarse diariamente con Cristo, un buen ejemplo en la sencillez y humildad de Santa Rita.

Pretendemos ser un grupo de oración y ayuda mutua por lo que puedes dejar aquí también tu petición para ser llevada a la oración por otros tantos cristianos que así lo haremos.

Un saludo a todos, sed bienvenidos a este blog de la FRATERNIDAD SEGLAR AGUSTINO RECOLETA que quiere nacer en Gran Canaria

Agustinos recoletos seglares, devotos de Santa Rita

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